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lunes, 5 de marzo de 2018

El amortiguador de la crisis



«Cuando mi chófer compra, yo vendo». Esta frase, atribuida a Nelson Rockefeller, viene a significar que cuando las clases inferiores tienen la posibilidad de acceder hasta las altas finanzas, como la inversión en bolsa, los ricos desinvierten porque se avecina una caída inminente. Eso fue lo que sucedió en el famoso crack de 1929 y algo parecido también en la crisis del 2007; crisis provocada por la caída del banco americano Lehman Brothers y su efecto dominó en las bolsas mundiales, así como la duradera onda expansiva.

En España los despidos provocados por el cierre de empresas, a los que se sumaron los de la Reforma Laboral, más los que se incorporaban al mundo laboral sin posibilidad de empleo, rebajaron los sueldos hasta límites inasumibles. Sin embargo, ha habido un gran amortiguador que ha servido para que el choque contra el suelo no haya sido tan fuerte: los pensionistas. Estos, de manera silenciosa, han sustituido a los padres en muchas tareas con los nietos y han contribuido con sus escasos emolumentos a hacer más llevaderas las penurias familiares.

Ahora, cuando la construcción repunta, las empresas ganan dinero (no digamos las del IBEX-35) y el presidente del gobierno dice que la crisis ha terminado, es cuando la gente quiere volver a cobrar lo que le corresponde. Se apuesta por retirar la negativa Reforma Laboral y su muleta, la llamada Ley «Mordaza», entre otras. Los pensionistas, reconocidos en la carta de la ministra Báñez, por su «comprensión durante los años más difíciles de la crisis», piden ya en la calle la actualización de sus pensiones, al menos ligada al IPC.

Ha llegado el momento de las soluciones. Por tanto, quien tiene la responsabilidad de gobernar no puede delegarla en otros estamentos del Estado, como acostumbra. Debe aportar soluciones tangibles y plausibles. El clamor que se escucha en la sociedad le puede pasar una dura factura electoral, en caso contrario. Ojo al dato, como apostillaba el periodista deportivo José María García.


Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/amortiguador-la-crisis/
https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/el-amortiguador-de-la-crisis/20180306083931195361.html
http://dclm.es/noticias/68986/el-amortiguador-de-la-crisis-/-casimiro-pastor
http://imasinformacion.es/not/22187/el-amortiguador-de-la-crisis/
http://www.lanzadigital.com/opinion/amortiguador-la-crisis-2/

jueves, 18 de diciembre de 2014

Cuando la gente lo note

Pobre crisis, nadie la quiere. Zapatero tardó lo suyo en nombrarla y reconocerla y Rajoy, quien desde la oposición parecía hacer creer que era aquél quien la había provocado, declaraba hace unos días que la crisis ya era cosa del pasado, aunque poco después matizó esas declaraciones, seguramente advertido por sus consejeros, ante la perplejidad de la población.

“No hay mal que cien años dure”, reza el refranero español, “ni cuerpo que lo aguante”, añade el acervo popular. Quizá sea esa la razón por la que el sector terciario espera unas Navidades con unas ventas al nivel de 2007, pensando en aquellas personas que mantienen su puesto de trabajo, con unos ingresos más o menos como siempre y que están empezando a cansarse de la crisis y de la contención en el gasto.

Pero eso está lejos de que el gobernante crea que el conjunto de la población está en mejores condiciones. Hoy se supera con creces el medio millón más de parados que cuando Rajoy llegó al poder y 1,7 millones de familias están con todos los miembros sin trabajo. Las recientes alegrías que nos dio la EPA en contrataciones son tan pobres que se necesitarían varios lustros a ese ritmo para alcanzar el pleno empleo. Uno de cada dos jóvenes del país está en paro, mientras que otros se han marchado a aplicar sus conocimientos en países que no se gastaron un euro en su formación.

Se ha rebasado el billón de euros en deuda pública y hay un desequilibrio negativo de casi 7 a 3 en la balanza comercial; a menudo vemos cómo le van dando dentelladas a la bolsa de las pensiones que dejó el gobierno anterior, sin que sean repuestos esos importes. No se entiende, pues, que quien se supone con buena información, como el presidente del gobierno, haga esas declaraciones de final de la crisis, cuando la situación es bastante peor que cuando tomaron las riendas, si no es porque estamos en precampaña electoral.

En este entorno, bienvenida sea una gota de agua en el desierto como ha sido la ayuda concedida a algunos de los parados de larga duración y sin prestaciones (sólo al 15% de estos) que ha acordado el gobierno con los Agentes Sociales. El entrar en pre campaña electoral tiene esas cosas. Pero no nos engañemos con cantos de sirena pues, como declaró hace algún tiempo la presidenta andaluza, Susana Díaz, la crisis habrá terminado cuando la gente lo note.

Publicado en:
http://www.dclm.es/shh.php?id=1910
http://www.objetivocastillalamancha.es/content/ciudad-real/opinion/cuando-la-gente-lo-note
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/cuando-gente-empiece-notar/20141219091432067793.htm
Diario Lanza de Ciudad Real, edición en papel, página 26, 20-12-2014.  

lunes, 11 de noviembre de 2013

España pierde a los mejores


Según una encuesta del Real Instituto Elcano, hecha pública el pasado día 8, nueve de cada diez emigrantes españoles tiene estudios universitarios, de los que tres han cursado ingenierías. La mitad de los que se marchan lo hace porque no ve futuro en nuestro país y, aunque tres de cada diez manifiesta pensar en volver pasados unos años, la realidad suele ser otra.

El curso pasado, la Junta de Comunidades envió una carta a los hogares de los universitarios, en donde se reflejaba el coste de la matrícula y el coste real de sus estudios. Éstos venían a ser del orden de diez veces más que lo pagado por el estudiante. El mensaje pretendido estaba claro, a pesar de las quejas sobre la subida de tasas, el erario público pagaba mucho más.

El pasado año, la señora Merkel pedía universitarios del extranjero, con nivel B2 de alemán, para darles trabajo en Alemania. El mensaje real era: inviertan en formar ingenieros, médicos, etc., en otros países, enséñenles alemán durante seis años y Alemania se aprovechará de sus conocimientos.

¡Qué diferente es la emigración actual de aquélla de los años 60 del siglo pasado! Entonces exportábamos mano de obra sin cualificar, y sus remesas en marcos, francos y libras, engrosaban las maltrechas arcas públicas españolas. Ahora, lo que España exporta es la flor y nata de nuestra juventud mejor formada para que los países de acogida se aprovechen de sus conocimientos. Esto sí que es un despilfarro de presente y, sobre todo, de futuro que nuestro país no se puede permitir. 

Quien vea en TV los programas de castellano-manchegos, o españoles, por el mundo, observará que la mayoría de los entrevistados solo piensa volver en vacaciones, y se acuerdan de la familia, los amigos, la tortilla y el jamón. Pero los hijos que ya les nacieron, o les nazcan, en los países de acogida, serán de aquellas tierras. Cómo se van a plantear volver a empezar aquí para conseguir lo que ya tienen allí. Por tanto son generaciones perdidas para España, que se fueron con sus conocimientos, y aquí nos quedamos con la inversión hecha para su formación y con el hueco que dejaron.

Mucho deberán empeñarse los gobernantes actuales y, sobre todo, los siguientes para crear aquí condiciones que generen empleo e ilusión, para que los que todavía se están formando no se marchen. La crisis no es solo económica; son los derechos, los valores, las ilusiones… y eso no se compra en la tienda de la esquina. Con el tiempo lo veremos.

Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/espanya_pierde_a_los_mejores-56258.html#comments 11-11-2013
http://www.dclm.es/opiniones.php?id=952 11-11-2013
Lanza de Ciudad Real. Página 26 de opinión. 12-11-2013

lunes, 25 de junio de 2012

La crisis, una bendición


Se dice que en el idioma chino mandarín, la grafía con la que escriben (o dibujan) la palabra “crisis” es la misma que para la palabra “oportunidad”. Ya se sabe, algo debe de morir para comenzar un renacer, y los orientales nos llevan siglos de ventaja en eso de los dobles significados. El yin y el yan, conceptos clave en la dualidad de todo lo existente en el Universo, son las dos fuerzas fundamentales y opuestas, complementarias, que se encuentran en todas las cosas. Son las dos caras de una misma moneda, entendida ésta como unidad indivisible.

En cualquier situación de nuestra vida, lo normal para que alguien gane es que alguien pierda, salvo desgracias generalizadas. Aún así, si nos leemos el origen de las grandes fortunas, observaremos que normalmente comenzaron en una guerra. Y todos sabemos que una guerra siempre ha sido el máximo exponente de cualquier crisis.

Hoy dominamos una serie de palabras que, hasta hace poco, o nos eran desconocidas o les dábamos un significado diferente: prima de riesgo, ajuste, recorte, reforma…, como resultado inmediato de la crisis. Pero este resultado, que es malo para unos, quizá sea bueno para otros. De momento, al gobierno actual le sirvió para llegar al poder. Convencieron a muchos ciudadanos para que los votasen, prometiendo una serie de arreglos que luego no han cumplido e incluso están realizando al revés.

La crisis ha sido una bendición para estos gobernantes, porque les está permitiendo aplicar su programa liberal. Si se fijan, muchas de las medidas que han adoptado no tienen que ver directamente con la crisis. Así, comunidades como Andalucía, Asturias o Euskadi, no aplican ciertos recortes en Sanidad o Educación y funcionan con normalidad. Vemos también que la crisis no era únicamente de ámbito español, aunque aquí tenga además un amplio exponente bancario, ni el único culpable mundial era el presidente del gobierno anterior.

Así, la crisis está siendo una bendición para los famosos mercados o tiburones financieros, grandes inversores, especuladores, o como convengamos en llamarlos. Una ingente cantidad de dinero está fluyendo hacia sus ya abultados bolsillos, de manera constante y sistemática, en detrimento de una inmensa mayoría de sufridos ciudadanos de las clases media (cada vez más reducida) y pobre (cada vez más ampliada), mientras se agranda la brecha entre ricos y pobres.

Los gobernantes de las naciones más poderosas, aparecen ante la sociedad como meras comparsas de esos aprovechados. Se encuentran entre dos fuegos: sus votantes, cada vez más exasperados, y los mercados, ante los que tienen que claudicar porque son los que les compran la deuda. No es de extrañar lo que está ocurriendo: van cayendo todos los gobiernos de las naciones que se someten a elecciones, cambiando sistemáticamente de signo. ¿Cuánto le queda a la señora Merkel? Esto seguirá así mientras no se les ponga coto a esos “mercados”, para los que definitivamente está siendo una bendición la llamada crisis. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Lanza de Ciudad Real, página 37 de opinión, 28-06-2012.