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domingo, 26 de abril de 2015

Cuando la derecha no tiene el apoyo de la Iglesia

La historia contemporánea española está jalonada de connivencias entre la Iglesia y la derecha. De hecho, al golpe de Estado de 1936, que dio origen a la Guerra Civil, los vencedores le dieron el nombre de Cruzada de Liberación. No fue sino hasta los años 70, cuando el cardenal Tarancón presidía la CEE, años coincidentes con la Transición, que la Iglesia dejó de ser coincidente con los intereses de la derecha, jugando un importante papel mediador entre las “dos Españas”. Las relaciones políticas de la Iglesia española con los gobernantes han pasado desde entonces por distintas vivencias, siendo la etapa de Rouco Varela la más beligerante con los gobiernos del PSOE, a pesar de recibir multitud de ayudas gubernamentales. Todos recordamos las manifestaciones, llamadas de los obispos, que coincidían con la derecha política en la plaza de Colón de Madrid hasta que el PP se hizo con el poder a finales de 2011. 

La incorporación a la cabeza de la Iglesia del Papa Francisco, hace dos años, ha supuesto un giro en la política vaticana a escala ecuménicaEste Papa retoma la doctrina del fundador y se aproxima a otros pontífices de siglos anteriores. Es de esperar que no tarde mucho en publicar alguna encíclica en pos de los desheredados de la tierra, después de pronunciarse claramente contra el desastre con el que se está acometiendo el tema de la inmigración irregular procedente de África, y también contra otras injusticias clamorosas demasiado presentes en las noticias. Papas anteriores ya escribieron encíclicas sobre doctrina social para: reclamar los derechos de los trabajadores; pedir una distribución equitativa de los bienesdesaprobar las estructuras económicas que promueven la injusticia, y reconocer que el auténtico desarrollo no está limitado al crecimiento económico.

Volviendo a España, hoy Rouco Varela contempla desde su retiro dorado cómo su sucesor en el arzobispado de Madrid, Carlos Osoro, sigue los nuevos dictados de Roma. Una de sus primeras acciones fue irse a pisar el barro a “El Gallinero”, un suburbio de Madrid. No tuvo empacho en manifestar su desacuerdo con la “comparación no feliz” que Montoro hizo entre las donaciones recibidas por el Partido Popular y las de Cáritas y defendió la acción de esta ONG, sin cuya labor no se conocería MadridMientras, el cardenal Ricardo Blázquez, actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha manifestado en un reciente discurso que el reloj de la Iglesia española se pone a la hora del de Francisco, y que deja de ser un actor social partidista o un contrincante político para convertirse en una instancia de autoridad moral, que denuncia la crisis y la corrupción. 

El Partido Popular debe de saber lo que tiene que hacer para gobernar a favor del pueblo, porque cuando vuelve a necesitar sus votos dice que va a hacer, si le votan otra vez, lo que no ha hecho en toda la legislatura. Tal como está el patio, su menor problema hoy es el de credibilidad ante el electorado. Y encima ya no cuenta con el apoyo de la Iglesia.

Publicado en:
http://www.elcrisoldeciudadreal.es/2015/04/26/75892/cuando-la-derecha-no-tiene-el-apoyo-de-la-iglesia/
http://www.miciudadreal.es/2015/04/26/cuando-la-derecha-no-tiene-el-apoyo-de-la-iglesia/
http://www.dclm.es/noticia.php?id=32152
Diario Lanza de Ciudad Real. Edición en papel. Pág. 38 de Opinión. 27-04-2015

Artículos posteriores relacionados con el tema:
https://www.meneame.net/m/actualidad/obispos-espanoles-rompen-publicamente-politicas-pp-piden-perdon

domingo, 17 de abril de 2011

Telefónica, a río revuelto...

Se trata del escándalo de los últimos días. Telefónica ha batido un récord de beneficios el año pasado, con 10.000 millones (de euros, claro). Como consecuencia, hace unos días su cúpula directiva ha decidido repartir 450 millones en bonus (entre ellos, claro) y despedir a casi 6.000 trabajadores, para adaptarse a los tiempos. He aquí el escándalo. El gobierno ya ha manifestado su desacuerdo con la medida, y el principal partido de la oposición ha proclamado su desacuerdo con el gobierno, naturalmente. Todavía no he logrado entender el sentido de su disensión.

La Compañía Telefónica Nacional de España, una de las “joyas de la abuela” fue privatizada por Aznar en 1996; por cierto, con Rajoy como ministro de Administraciones Públicas de aquel gobierno. Aunque parezca que todo el mundo lo sabe, pues forma parte de la historia reciente de España, conviene recordarlo porque la memoria colectiva es frágil y de eso pretenden sacar provecho algunos.

Volviendo a los despidos de Telefónica, el común de la ciudadanía no lo entiende. Pero, ¿no es esa la forma de operar clásica del liberalismo salvaje? Entre los partidos políticos del arco parlamentario, piense el inteligente lector qué partido se encuentra más próximo a ese “modus operandi”.

Ahora que estamos en Semana Santa y tienen mayor predicamento los temas religiosos, baste recordar la doctrina social de la Iglesia en donde casi todos los Papas, por medio de las encíclicas, han dejado escrito su interés por reclamar los derechos de los trabajadores, pedir la distribución equitativa de los bienes, según las demandas del bien común y de la justicia social. También desaprueban las estructuras económicas que promueven la injusticia, y reconocen que el auténtico desarrollo no está limitado al crecimiento económico.

Y mientras tanto en Telefónica, a crisis revuelta ganancia de directivos sin escrúpulos. No sé si estará en manos del gobierno, de los agentes sociales o de los jueces, pero no se debería consentir que actuaciones así salgan adelante. Como se suele decir, eso clama al cielo. Sí a la democracia en cualquier caso, pero eso no significa que algunos se aprovechen de ella hasta llegar a prostituirla y luego encima le echen la culpa a la propia democracia.


Publicado en: http://www.dclm.es/news/120/ARTICLE/95491/2011-04-17.html