domingo, 8 de octubre de 2017

Cataluña preoCUPada



«La mayoría de la gente gasta más tiempo y energía en torno a los problemas que en tratar de resolverlos». (Henry Ford).

La Candidatura de Unidad Popular (CUP), con 10 diputados, tiene la llave de la gobernabilidad en el fragmentado parlamento catalán, formado por 135 diputados pertenecientes a seis formaciones. La CUP, última formación por número de diputados de dicho parlamento, es una combinación extraña de retruécano político, que se dicen de izquierdas y a la vez independentistas. El caso es que tienen al presidente, señor Puigdemont, bailando al son que le tocan.

La reciente fuga de grandes empresas del territorio catalán a otras comunidades de España, tales como los buques insignia de la banca catalana, Banco de Sabadell o CaixaBank, más las que están a la espera de acontecimientos para tomar la decisión de trasladar sus sedes, ha puesto en alerta y ha sembrado la división en el sector independentista de Cataluña. Esas fugas en sí no afectan al PIB nacional, pero sí puede hacer que se retraigan inversiones del exterior a causa de la inestabilidad política.

La compañía de servicios financieros JP Morgan, por ejemplo, aconseja a sus clientes vender deuda pública española y comprar bonos portugueses y alemanes debido al órdago independentista catalán. Las agencias Standard & Poor y Fitch advierten de que las tensiones entre el gobierno central y Cataluña, si no se controlan, empezarán a pesar en la confianza empresarial y en la inversión, y podrían debilitar las perspectivas de crecimiento para España.

Hoy por hoy, Cataluña representa el 19% del PIB español. Sin embargo, eso puede cambiar a peor si continúa la deriva secesionista y, como consecuencia de ello, la fuga de empresas. No se puede estar satisfecho con esa fuga, salvo que ello sirva para hacer recapacitar al independentismo y así se den pasos hacia la cordura y pueda haber negociación, acuerdo y soluciones a corto y medio plazo. Habrá que esperar a ver de qué habla el señor Puigdemont en el parlamento catalán el próximo martes, día 11, mientras el señor Rajoy sigue haciendo el don Tancredo político. Tempus fugit.

Publicado en:

http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/cataluna-preocupada/20171008093043176053.html
http://www.dclm.es/noticias/63411/cataluna-preocupada-/-casimiro-pastor-millan
http://www.lanzadigital.com/opinion/cataluna-preocupada/
http://imasinformacion.es/not/21193/cataluna-preocupada/

miércoles, 4 de octubre de 2017

En las guerras no gana nadie


«En las guerras no gana nadie, pierden todos. Y si la guerra es civil, la pérdida es más fuerte que la de cualquier otra guerra». Miguel Delibes.

La guerra de Siria, que lleva devastando ese país desde hace más de seis años, comenzó por un grafiti que unos adolescentes pintaron en un colegio, alusivo al presidente al-Asad. Fueron arrestados y torturados. Luego, cuando se extendieron las protestas, las fuerzas de seguridad mataron a varios manifestantes. En el verano del 2011, cientos de miles de sirios pedían en las calles la dimisión de al-Asad, reformas políticas y el fin de la brutalidad policial. Hoy, Siria es una nación devastada, desangrada y con millones de desplazados.

Ya escribía en mi anterior artículo, Sinergias, en relación a la situación que se está viviendo en Cataluña, que el terreno en el que se está jugando ahora la partida ya no interviene la razón. Y cuando la razón se deja fuera, entran en juego las pasiones, y estas no siempre son de la mejor calidad. Decía Gandhi que responder a la brutalidad con brutalidad es admitir la bancarrota moral e intelectual, y que así solo se puede comenzar un círculo vicioso. Es el caso de Siria y tantos otros.

En términos de España, como ámbito geográfico y político, si hay un «nosotros» (incluyente) no debe haber un «ellos» (excluyente), porque ambos formamos parte del «todo», y ahí estamos todos. Si nos observamos, quizá nos demos cuenta de que a ambos lados del Ebro estamos utilizando los dos pronombres personales cambiados, y por ahí no vamos bien. He ahí un ejemplo de la importancia del lenguaje.

En España ha llegado el momento de tomar medidas excepcionales. En primer lugar, hay que hablar sí o sí y, además, los políticos deberían dejarse de estrategias partidistas (ni derechas ni izquierdas) y formar piña frente al mayor reto que tiene nuestro país en muchas décadas. Quizá no sería descabellado hablar de un gobierno de concentración nacional, pues ya no es solo la economía, es nuestra integridad nacional, es el bienestar de la población, es preservar el que para muchos de nosotros es el mejor país del mundo. No exagero, pues quienes hemos tenido la oportunidad de salir al extranjero lo hemos podido constatar.

Cuando un barco está a punto de hundirse, porque tiene una importante vía de agua, no se discute, se tapona la vía y se achica el agua. Luego se soluciona lo demás. La excepcional situación hace que ahora no sea el momento de buscar culpables, sino soluciones entre todos. Aún estamos a tiempo, pero no queda mucho. Eso sí, por favor, que nadie piense en armas pues ya sabemos quién las carga.







lunes, 2 de octubre de 2017

Sinergias


La palabra “sinergia” procede de un vocablo griego que significa “cooperación”. Se utiliza para nombrar a la acción de dos o más causas que generan un efecto superior al que se conseguiría con la suma de los efectos individuales. Cuando dos empresas se fusionan, por ejemplo, se producen sinergias que hacen que con el mismo personal se puedan conseguir mejores resultados, pues se aprovechan recursos conjuntos. No he encontrado en el diccionario español de antónimos el correspondiente a sinergia. Ahora bien, en el diccionario del idioma hermano, el portugués, sí existe ese antónimo, que traducido significa: confrontación, contienda, incompatibilidad y oposición.

El órdago, que los dirigentes políticos de Cataluña le han lanzado al Estado, con la convocatoria de un “no-referéndum” para decidir de manera unilateral si se independizan, celebrado el pasado día 1, ha puesto de relieve las palabras con las que el diccionario portugués define el antónimo de sinergia. Hay que preguntarse por los objetivos, por el porqué de esa convocatoria, aun a sabiendas de su ilegalidad pues el Estado haría cuanto estuviera en su mano para evitarlo, con unos resultados muy lejos de ser válidos… La lógica nos lleva a inferir que ante la pasividad del gobierno, querían provocar en las demás fuerzas políticas una acción hacia su causa, querían hacer visibles sus deseos a escala internacional y querían saber cuál era el grado de respuesta del pueblo catalán.

La jugada les ha salido. Al finalizar la campaña del sí, proclamó Puigdemont que ya habían ganado, aun antes de celebrar la consulta. Lo que quizá no calibraron fue que, al involucrar al pueblo en lo que es y debe de ser su trabajo como políticos, jugando con los sentimientos de la gente, apropiándose de los símbolos a su favor, han abierto la caja de Pandora. Han renovado en el resto de España un sentimiento anti catalán, han unido al resto de la población española en torno a los símbolos nacionales y han provocado una fractura social en la propia Cataluña, con efectos en las amistades e incluso en el seno de las familias. En el terreno en el que se está jugando ahora la partida, el de los sentimientos, ya no interviene la razón. Y cuando la razón se deja fuera, entran en juego las pasiones y éstas no siempre son de la mejor calidad.

Ahora, la labor de los profesionales de la política debe de ser reconducir ese tráiler que se ha salido de la carretera, devolverlo a su ruta y guiarlo hacia su destino. A lo mejor para ello hay que cambiar a los conductores en la primera gasolinera. Eso se hace sentándose a negociar, consensuando como se hizo en otras ocasiones clave de nuestra todavía joven democracia y con convocatorias electorales, autonómicas en Cataluña y generales, para que el pueblo (ahí sí) decida con qué se queda. Como no se hace es a golpes de porra, de banderas y de jueces. Cada poder del Estado, en su sitio. Y así quizá sigamos aprovechando esas sinergias en el conjunto de España; naturalmente, con Cataluña. 

Publicado en:

http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/sinergias/20171002084545175225.html
http://www.lanzadigital.com/opinion/sinergias/
http://www.dclm.es/noticias/63161/sinergias-/-casimiro-pastor
http://www.dclm.es/opiniones/3416/sinergias
http://imasinformacion.es/not/21144/sinergias/



viernes, 22 de septiembre de 2017

Conmigo o contra mí


«Cada hombre debe elegir entre nuestro lado o el otro lado». Vladimir Lenin.

La situación que se está viviendo estos últimos tiempos con motivo del pretendido referéndum en Cataluña, y desde antes, está llevando a toda la sociedad española, incluida la catalana (esto va por barrios) a una falacia lógica de falso dilema. Estas situaciones, a lo largo de la Historia, han sido preludio de conflictos más serios que, si no se han apaciguado antes como los conatos en los incendios, han acabado mal.

Estamos viendo cómo los tan denostados políticos son más importantes de lo que muchas personas piensan. Una buena dirección conduce al progreso de los pueblos, pero unos dirigentes equivocados pueden conseguir, como el flautista de Hamelin, echar los niños al río; y la gente, como los niños del cuento de los hermanos Grimm, los sigue. No sé si todos los políticos son conscientes del bienestar o del dolor que pueden ocasionar. Los ejemplos los tenemos en la actualidad, tanto a escala internacional (Trump, Kim Jong Un…) como local (Puigdemont, Rajoy…). La Historia nos ofrece muchísimos más ejemplos, que están en la mente colectiva.

Cuando se llega a situaciones en las que surgen dirigentes extremistas, los «durmientes» salen a la superficie y empiezan a manifestarse abiertamente, sin rubor. Está pasando en muchos países, ¿por qué vamos a ser nosotros diferentes? Las redes sociales son un hervidero de mensajes xenófobos. Ahora los catalanes son vistos como la fuente de muchos males, y los habitantes de aquella región (o nacionalidad) claman contra lo «español», incluso contra aquellos paisanos que se atreven a sacar la «senyera» en vez de la «estelada» en las manifestaciones. No digamos ya si a alguien se le ocurre sacar la bandera de todos, la constitucional. El acabose.

La vieja costumbre del señor Rajoy de procrastinar, o sea, de dejar todo para el último momento, esta vez no parece haberle dado resultado y, aunque todos, gobierno y oposición, están tratando de sacarle las castañas del fuego por el bien colectivo, lo cierto es que ya estamos en otro escenario y, a lo mejor, ya no nos sirven los mismos actores.

Publicado en:
http://www.dclm.es/noticias/62816/conmigo-o-contra-mi-/-casimiro-pastor-millan
http://www.lanzadigital.com/opinion/conmigo-o-contra-mi/
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/conmigo-o-contra-mi/20170923084600174149.html

domingo, 17 de septiembre de 2017

Lo que tapa el 1-O


El espacio que antes se dedicaba a Venezuela ahora está siendo ocupado por noticias referidas a Cataluña y al pretendido referéndum del próximo día 1 de octubre. Todo lo demás parece perder importancia mediática: que los pensionistas pierdan poder adquisitivo a velocidad de crucero (desde que Rajoy decidió desligar el incremento de las pensiones del IPC); que la bolsa de las pensiones esté en las últimas y que nadie la reponga, pese a que Rajoy declara que ya hemos superado la crisis; que los más de cincuenta mil millones de euros empleados para el rescate de la banca ya se den por perdidos; que el paro siga desbocado, sobre todo el de los jóvenes, y el empleo que se cree sea precario, con sueldos no acordes al trabajo realizado; que los funcionarios vean alejarse su poder adquisitivo mientras los sindicatos no pueden con el gobierno; que los derechos laborales perdidos con la reforma laboral sigan perdidos… Eso da igual, pues ahora lo que toca es Cataluña, Puigdemont y el 1-O.

Todo lo anterior, más la corrupción a uno y otro lado del Ebro, hacen que parezca que a los dos actores principales del 1-O les interese tener entretenido al personal con su tema. Y hay que darles la razón, porque lo están consiguiendo. Del Ebro hacia Madrid, las encuestas pronostican que el PP volvería a ser la lista más votada, aunque faltándole muchos votos; y del Ebro hacia Barcelona, la mala gestión de las demandas catalanas que se ha hecho desde el poder central, el sistemático ninguneo de Rajoy hacia aquella autonomía, además de un aprovechamiento torticero de las circunstancias por parte de los políticos locales, han conseguido crear un vivero de independentismo difícil de parar en estos momentos. Actúan como si no existieran los mismos problemas que en el resto de España y que si se fueran, la solución llegaría como maná caído del cielo.

No debemos caer en la trampa de estos ilusionistas que pretenden distraernos con una mano mientras nos hacen el truco con la otra. Si conseguimos retirarles el trapo con el que se cubren, los pillaremos con las manos en la masa y no tendrán más remedio que ponerse a resolver de verdad los problemas reales de la gente.

Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/lo-tapa-1/
http://dclm.es/noticias/62602/lo-que-tapa-el-1-o-/-casimiro-pastor-millan
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/lo-que-tapa-el-1-o/20170918081520173405.html
http://imasinformacion.es/not/21049/lo-que-tapa-el-1-o/

Otros puntos de vista:
http://www.elboletin.com/movil/noticia/153462/nacional/todo-lo-que-ha-pasado-mientras-mirabas-a-cataluna.html
http://www.publico.es/economia/desigualdad-brecha-social-crece-58000-nuevos-ricos-1-4-millones-pobres-cuatro-anos.html
http://m.publico.es/economia/2014272/ugt-calcula-que-las-pensiones-perderan-un-95-de-poder-adquisitivo-entre-2013-y-2022

domingo, 20 de agosto de 2017

Yihadistas


Los recientes atentados del pasado día 17 de agosto en Barcelona y Cambrils, que ocasionaron 14 víctimas mortales y más de un centenar de heridos, han agitado a la sociedad española y occidental y han puesto aún más en alerta a los cuerpos de seguridad. Como ya sucediera con los atentados anteriores en otras grandes ciudades europeas, han supuesto un hito que marca un antes y un después en muchas cosas. Se dice que quieren acabar con nuestro modo de vida occidental, pero más del 90% de los ataques yihadistas se producen en países musulmanes. Dos días después de los atentados en España, han atacado en un restaurante de la capital de Burkina Faso, un país de predominio musulmán, ocasionando 18 muertos de varias nacionalidades.

Los atentados en Cataluña nos han hecho reconocer que formamos parte de la macabra lista de objetivos de esos terroristas, que algunos definen como terrorismo islamista, por ser el Islam la religión que profesan. Un islamismo mal entendido o mal interpretado, según manifiestan estos días portavoces de esa confesión religiosa, quienes mientras condenan los atentados, se sienten perjudicados por la interpretación generalista que las sociedades occidentales hacemos a raíz de los atentados, metiendo en un mismo saco a todos los de esa religión.

Estos días está corriendo por las redes sociales no solo la islamofobia, sino otras fobias hacia los refugiados, los extranjeros, los no católicos y, en definitiva, los diferentes. Los extremistas están haciendo su agosto sacando del armario sus apolilladas consignas contra todo lo que se menea y, mientras tanto, la sociedad está tratando de seguir con su día a día, llegar a fin de mes o tomarse unos días de vacaciones; las fuerzas de seguridad siguen con su trabajo, y los mandos políticos tratan de ponerse de acuerdo, no solo en lo indispensable, sino en lo necesario. Quizá este desastre pueda servir para que los políticos vean más allá de sus propias narices y se pongan a trabajar en lo que les une y no en lo que les separa.

Las calamidades unen a las sociedades sanas y ha sido un clamor de unidad y cariño hacia Barcelona, hacia Cataluña, no solo desde toda España, sino desde el resto de Europa y del mundo. Aprendamos todos la lección: en efecto, del «no tenim po» (no tenemos miedo), pasemos al «junts som més forts» (juntos somos más fuertes).

Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/yihadistas/
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/yihadistas/20170821094434170528.html
http://dclm.es/noticias/61744/yihadistas
http://imasinformacion.es/not/20794/yihadistas/




viernes, 11 de agosto de 2017

Dicen que se acabó la crisis


Tendemos a creer que no pasa nada, hasta que pasa. En nuestro país, estamos contemplando con cierta sorpresa (así nos lo hacen ver los medios de comunicación) el conflicto de los estibadores, en su momento, ahora el del aeropuerto de El Prat y alguno más… Ellos son la avanzadilla de lo que está por llegar. Hicieron falta pocas huelgas para que el gobierno implantara la llamada Reforma Laboral, que supuso la pérdida de golpe de los derechos que los trabajadores habían conseguido durante décadas, poco a poco. En realidad solo hizo falta que el Partido Popular ganara por mayoría absoluta.

Esa Reforma, que el gobierno justificó como necesaria para “crear” empleo, consiguió que se perdieran derechos sindicales, profesionales, se facilitara el despido, se redujeran los sueldos y se precarizaran los contratos. Todo ello, como consecuencia de la crisis, dijeron. Una crisis que no crearon los trabajadores, pero cargaban con las consecuencias. Sin Reforma Laboral, el gobierno también desligó la subida de las pensiones del IPC, con lo que los pensionistas ya pierden poder adquisitivo a velocidad de crucero.

Al señor Rajoy se le llena la cara de sonrisa y satisfacción indicando que ya se ha acabado la crisis, y los ciudadanos podemos creérnoslo o no. La señora ministra de empleo y seguridad social, doña Fátima Báñez, se atreve a afirmar en púbico lo que es una recomendación de la OCDE: que hay que subir los sueldos en España. Cierto, pues en lo que dependa del gobierno, ya pueden empezar; lo demás depende de las empresas. Si los sueldos aumentan, lo hacen las retenciones y los ingresos de la S.S. para pagar las pensiones y demás; la rueda de la economía se activa y el país funciona mucho mejor. Se sale de la crisis de verdad.

Si acabarse la crisis solo es que los grandes empresarios estén ganando a niveles previos a ésta, pero esos beneficios no se derivan también a los trabajadores, como sujetos activos, estaremos abocados no solamente a un rosario de conflictos colectivos en aquellas empresas cuyos trabajadores los puedan llevar a cabo, sino al fracaso como país. La crisis no solo no habrá terminado, sino que se agravará y provocará consecuencias hoy por hoy insospechadas. Los actores principales, gobierno y agentes sociales, ya pueden ponerse manos a la obra porque se avecina un otoño caliente, más incluso que este verano de los incendios. 

Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/dicen-se-acabo-la-crisis/
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/dicen-que-se-acabo-la-crisis/20170812092221169647.html
http://dclm.es/opiniones/3338/dicen-que-se-acabo-la-crisis
http://imasinformacion.es/not/20767/dicen-que-se-acabo-la-crisis/