lunes, 3 de diciembre de 2018

El experimento andaluz


«A quienes no les interesa la política les gobiernan los que sí les interesa». Winston Churchill.

Está por ver cómo quedará constituido el Parlamento andaluz después del 2-D, pero el resultado ya está, y la derecha suma más escaños que la izquierda. Que si los ERE, que si una parte del electorado de izquierdas prefirió el sillón de su casa en vez de la urna, etc., son explicaciones que tendrán que analizar quienes tienen la responsabilidad de hacerlo. También se lo tienen que hacer mirar las empresas de encuestas.

Lo verdaderamente preocupante es la irrupción de la ultraderecha en un parlamento. Un partido que, para empezar, lleva en su ideario suprimir las autonomías, ¿qué hace entrando en aquello que pretende eliminar? Un lobo disfrazado de oveja o un caballo de Troya, que cumple punto por punto con los estándares de la extrema derecha en boga por otros países europeos. Esa derecha nacionalista que nos llevó a dos guerras mundiales el siglo pasado.

Esa ultraderecha con la que Pablo Casado no tiene empacho alguno en declarar estar dispuesto a llegar a acuerdos para conseguir gobernar en Andalucía. Quizá sea porque, en realidad, el actual presidente del PP no esté tan lejos del ideario de esta nueva formación. Y eso también es preocupante, porque es un partido que ha estado gobernando en los últimos años y aspira a volver a gobernar. Pero Ciudadanos, ese partido que se dice de centro y que ha sido socio de gobierno del PSOE en la pasada legislatura, ¿qué piensa hacer? ¿Se quitará la máscara de la moderación para irse con el PP y VOX en aras de la gobernabilidad?

En cualquier caso, Andalucía se ha convertido en un laboratorio electoral para toda España. El próximo es un año de citas electorales, con una derecha más desatada. Eso de que España es de izquierdas habrá que demostrarlo en las urnas en cada cita electoral, pues en caso contrario, volveremos al camino ya conocido de pérdida de derechos sociales, de privatizaciones, de pensiones sin actualizar y de empobrecimiento de las clases medias. Y eso ya sería a pelo, sin la excusa de la crisis, porque sería la derecha sin complejos, como se declaran.

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https://www.lanzadigital.com/opinion/el-experimento-andaluz/

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Los contaminantes motores de combustión



Noruega prohibirá la venta de vehículos diésel y gasolina para el año 2025. Holanda, Alemania, Irlanda y Dinamarca lo tienen previsto para el año 2030 y, finalmente, España, Francia y Reino Unido lo prevén para el año 2040. En este último país, RU, no podrán circular a partir del 2050. Como puede verse, son varios los países europeos que han puesto fecha al final de los automóviles con motores de combustión interna. Con ello se pretende paliar los daños que ocasionan al Planeta tanto la lluvia ácida como los gases de efecto invernadero, fruto de los residuos de la combustión en estos motores.

Es cierto que para minimizar esos efectos, los fabricantes han hecho grandes inversiones. Hay varios estudios que así lo atestiguan, entre los que figuran el de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos, según el cual, las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) de los motores diésel se han reducido en un 90% en los últimos 20 años. Otro estudio, de ANFAC, expone que un motor diésel de los años 70 contaminaba lo que 100 actuales y responsabiliza al 20% más antiguo del parque automovilístico, del 80% de la contaminación generada por estos motores. Los NOx de un motor a gasóleo pueden ser de entre un 3 - 10 % superiores a los de su equivalente a gasolina, si bien las nuevas especificaciones de los motores diésel eliminan casi el 100 % de estos componentes, mientras que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de un gasolina están entre un 20 - 25 % por encima de los del gasóleo.

Recordemos que los NOx son en parte los causantes de la lluvia ácida y el CO2, lo es del efecto invernadero. La lluvia ácida se produce al mezclarse el agua de la lluvia con las emisiones que contienen óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y trióxido de azufre, transformándose en ácido nítrico, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico. Estos ácidos, al precipitarse sobre la tierra en forma de lluvia, ocasionan graves daños a la naturaleza al acidificar los suelos, lagos y mares con el consiguiente perjuicio para la flora y la fauna terrestre y marina. Por otra parte, el efecto invernadero es el causante del calentamiento global, contra el que se debe luchar, pues puede provocar (y de hecho ya lo está haciendo) el deshielo de los Polos.

En resumen: los motores actuales producen índices mucho más reducidos de emisiones contaminantes. Ahora bien, no solo contamina el parque móvil de vehículos particulares, sino la industria, el transporte pesado y las calefacciones domésticas. Debemos apostar por las energías renovables, en la medida de lo posible, para la producción de electricidad. Electricidad que alimentará a los futuros coches eléctricos, cuyo cuello de botella actual es el tiempo de recarga de las baterías, la escasez de puntos de recarga y la autonomía. Es de esperar que de aquí a las fechas que se proponen estén más que resueltas estas limitaciones.


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https://www.lanzadigital.com/opinion/los-contaminantes-motores-de-combustion/
https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/contaminantes-motores-combustion/20181115081358225857.html
http://imasinformacion.es/not/23527/los-contaminantes-motores-de-combustion/
https://www.dclm.es/noticias/78996/los-contaminantes-motores-de-combustion-/-pastor-millan

Noticias posteriores relacionadas:
https://dclm.es/noticias/79009/kilometros-asegurados-con-miles-de-enchufes
https://elpais.com/sociedad/2018/11/02/actualidad/1541163386_741132.html?autoplay=1

lunes, 29 de octubre de 2018

Las pensiones, en la cuerda floja



Las pensiones están en la cuerda floja, en Brasil. Bolsonaro, el candidato de la extrema derecha, acaba de ganar las elecciones y ya declara que va a reformar las pensiones en cuanto tome el poder el próximo mes de enero. Aquí ya sabemos lo que significa «reformar» cuando viene de la derecha. ¡Pero qué manía le tienen a las pensiones públicas en las derechas!

Cabe recordar que en España, las pensiones se iban revalorizando conforme al IPC durante los gobiernos de Zapatero; más aún las mínimas, que subieron hasta un 27% en los 8 años que gobernó. A Rajoy no le pareció bien esa revalorización, y en 2013 las desvinculó de ese índice de precios, subiéndolas de manera constante a razón del 0,25% anual. Esto conllevaba que con el IPC por encima de ese porcentaje, la devaluación de la renta familiar de un pensionista era cada año mayor.

Las mareas de jubilados en las calles, más aún las de Euskadi cada lunes, provocaron que el PNV exigiera a Rajoy la vuelta al IPC, como índice válido para revalorizar las pensiones, si quería su apoyo para aprobar los PGE de 2018. Ya es conocido el porqué de la salida del PP del gobierno y la llegada del PSOE, quien está por la labor de asegurar y blindar en adelante esa subida de las pensiones, con arreglo a los precios.

Hay datos que aseguran que un 40% de los jubilados votaron al PP en las últimas elecciones generales. Habrá que preguntarles a quién piensan votar en las próximas, sabiendo lo que ya saben sobre cómo actúa la derecha con sus pensiones y cómo lo hace la izquierda. Se puede tener la ideología que a cada uno le parezca, pero tanta como para votar contra su propio bolsillo, parece demasiada carga ideológica. ¡Ojo al dato!, que exclamaba el periodista José María García.


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https://www.lanzadigital.com/opinion/las-pensiones-en-la-cuerda-floja/
https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/pensiones-cuerda-floja/20181030081610224198.html
http://imasinformacion.es/not/23454/las-pensiones-en-la-cuerda-floja/
https://dclm.es/noticias/78336/las-pensiones-en-la-cuerda-floja

lunes, 22 de octubre de 2018

Los nacionalismos excluyen



«El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando». Miguel de Unamuno.

A las derechas les ha dado por difundir mensajes de miedo y odio hacia los inmigrantes, metiendo en el mismo saco a refugiados, inmigrantes ilegales, africanos, asiáticos o simplemente personas diferentes. Esos mensajes lanzados al ámbito nacional, también tienen su reflejo en clave diferente en algunas comunidades históricas. Comunidades en las que se suele utilizar como peyorativo llamar a alguien «español», porque se le ve como de fuera, sobre todo si además no habla la lengua vernácula.

Sorprende encontrarse con trabajadores que piensan que los inmigrantes les van a quitar su puesto de trabajo, e incluso se llega a decir que se están llevando el dinero que el Estado les podría estar dedicando a ellos. Hay que recordar que, según el INE, los inmigrantes están ingresando en Hacienda más dinero del que teóricamente reciben. Además, muchos están realizando labores a las que los españoles ya no se dedican. Por otra parte, el temor de un trabajador a perder su puesto de trabajo no debe de enfocarse hacia un inmigrante como su causa, sino más bien a su propia cualificación para desarrollar ese puesto y al resto de condiciones laborales.

Los nacionalismos tienen en común la supremacía y la exclusión; ese sentirse investidos de no sé qué clase de superioridad sobre aquellos que son o vienen de fuera. Cosa distinta es valorar lo propio, tenerle estima y aprecio; pero eso no está reñido con el compartir en un momento dado. Lo contrario lleva a la separación, a la confrontación y al odio. Y en esos terrenos perdemos todos: los inmigrantes, los nacionalistas, los de aquí y los de allá. ¿Qué están ganando en cualquier parte los gobiernos que aplican políticas nacionalistas extremas? Centrémonos en los acuerdos y saldremos todos beneficiados.


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https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/nacionalismos-excluyen/20181023082521223431.html
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https://www.dclm.es/noticias/77996/los-nacionalismos-excluyen

martes, 28 de agosto de 2018

Lo que los lazos amarillos ocultan



Forma parte de la idiosincrasia de los catalanes el que tengan su propia lengua; eso no los hace mejores ni peores, tan solo algo distintos. Como distintos somos todos los de cualquier otra zona española. Y digo zona para no delimitar el espacio a una región, provincia o localidad, porque puede suceder en cualquiera de esos ámbitos. La otra tarde presenciaba en la plaza de la localidad en la que resido una discusión tonta entre dos hombres. Uno de ellos decía ser muy, muy de aquí, y se creía en posesión de no sé qué atributos sobre el otro, de fuera, pues hacía 57 años que había nacido en esta localidad y no admitía crítica alguna del forastero. Y pensé: he aquí el pensamiento de un nacionalista.

Volviendo a los catalanes, siempre han sido muy pragmáticos. Cuando los vascos tenían en su seno el cáncer del terrorismo, los catalanes iban a la negociación política, al diálogo. Por decirlo todo, tuvieron un conato terrorista con «Terra Lliure». El independentismo era en realidad minoritario, como lo demostraban una y otra vez las elecciones. El problema arrancó con el «Estatut». El Partido Popular lo utilizó como arma electoral, y llenó las plazas de muchos ayuntamientos de España con mesas pidiendo firmas en su contra, recursos ante el Supremo, etc. Cuando llegó Rajoy a La Moncloa, a finales de 2011, demostró su disponibilidad al no diálogo con Cataluña una vez tras otra, y así hasta el famoso 1-O. El referéndum ilegal se podría haber celebrado con la normalidad de una consulta falsa, sin más valor que la anécdota. Pero el gobierno de Rajoy cayó en la trampa y hubo palos, fotos, filmaciones y propaganda en el extranjero. Luego vino el 155, a raíz de la patochada de la DUI, la huida al extranjero de algunos de sus cabecillas… y la entrada en prisión de los que se quedaron. ¿Por qué? Porque Rajoy, incapaz una vez más de tomar las riendas políticas, les pasó a los jueces la patata caliente. Y, como el ámbito judicial va por otros derroteros que el político, estamos ante una raíz cúbica: a ver cómo se les extrae.

El independentismo ha adoptado el color amarillo como símbolo reivindicativo para todo: que liberen a los presos, que siga el «Procés», etc. Ya se están produciendo incluso enfrentamientos entre los defensores y los detractores de esos lazos en las zonas públicas. El problema no es solo ese, sino que también lo es la parálisis legislativa, institucional, de recursos, de inversiones… Dos ejemplos: una amiga mía, de Tarragona, ha quedado en silla de ruedas a raíz de un ictus; tiene reconocida la Dependencia, pero no recibe ni un euro para la silla porque no hay dotación. Los comedores escolares están cerrados en verano y los niños de familias sin recursos no pueden hacer la comida del mediodía, porque no hay dotación. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, hay recursos para ambos casos. Quizá sea porque aquí la ciudadanía es el centro de la acción política y allí, en Cataluña, están en otros temas.

La situación es tal que, en la actualidad, la mitad de los catalanes le echa la culpa al «Procés», y la otra mitad cree que este los sacaría del estancamiento. Tendrían que hablar con los británicos que votaron por el «Brexit» y que ahora están arrepentidos. Los dirigentes que les convencieron de la salida dimitieron cuando esta se produjo, y ahí les dejaron el pastel. Esperemos que el reciente cambio en La Moncloa y el famoso «seny» catalán hagan retornar ese tren a la vía de la que nunca debió salir.

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https://dclm.es/noticias/75735/lo-que-los-lazos-amarillos-ocultan

lunes, 6 de agosto de 2018

Entre Dios y el César



«El miedo al inmigrante da votos, y los votos son poder». Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger.

Cuando un inmigrante irregular pone un pie en una patera, no es consciente de entrar en la futura campaña electoral del país al que se dirige. Rivera y Casado compiten por los votos del segmento político situado a la derecha de la derecha, por esos votantes a quienes alimentan con sus soflamas contra la «invasión» de inmigrantes irregulares, que saltan fronteras e inundan nuestro país, poniendo en peligro nuestro modo de vida. De millones, citaba Casado que se trataba, en una evidente exageración. Sin embargo, el propio Casado admite que la UE debe promover actuaciones en los países de origen con el fin de evitar que se tengan que marchar; declaraciones que coinciden de pleno con el gobierno. Y, además, no dudó en ir a «hacerse la foto» con inmigrantes a la frontera.

A España, como país frontera de la UE, le sucede lo mismo que a otros países frontera, receptores de inmigración irregular y refugiados. No obstante, no en todos los países se tiene la misma sensibilidad hacia esas personas, que se ven impelidas a jugársela en un viaje incierto y en condiciones extremas. Ahí tenemos a la católica Italia, cuyo ministro del interior y vicepresidente, Salvini, cierra los puertos a cualquier barco que transporte náufragos, contraviniendo el derecho internacional.

En 2013, y ante los innumerables muertos en naufragios cuando se dirigían los inmigrantes a la isla italiana de Lampedusa, el Papa Francisco fue allí a rogar por esos «hermanos» y que no se repitieran esas tragedias. El pasado día 6 de julio, conmemoración del quinto aniversario de ese viaje, el Papa declaró en la homilía que las ONG que salvan inmigrantes son como el Buen Samaritano. El pasado día 28 de julio, el arzobispo de Tánger tuiteó: «Es escandaloso que los cristianos hayamos armonizado tranquilamente comulgar con Cristo y dejar morir a los pobres, honrar crucifijos –colgarlos en las paredes- y crucificar cristos –ahogarlos en el mar o martirizarlos en todos los caminos-».

Hace unos días le preguntaba a un amigo, votante de derechas, si era católico. Al confirmarme que sí, le pregunté si estaba con su jefe político o con su jefe religioso. Me contestó que no hay que mezclar unas cosas con otras. Y en esas estamos. Las izquierdas, sin pensar en creencias, apostando por el apoyo a las personas con independencia de su procedencia, y las derechas, entre Dios y el César. Ay, Señor.


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https://dclm.es/noticias/75007/entre-dios-y-el-cesar-casimiro-pastor
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lunes, 23 de julio de 2018

El disputado voto a la derecha de la derecha



El espacio del centro en España, que era el que inclinaba la balanza hacia izquierda (PSOE) o derecha (PP), ha sido abandonado «sin complejos» por las derechas. Estas se pelean ahora en el apretado espacio de la derecha extrema, espacio que quiere liderar el nuevo presidente del PP. Le dejan libre al PSOE el espacio del centro-izquierda, quien solo o con la ayuda de otras izquierdas puede conformar gobiernos que ayuden a la mayor parte de la ciudadanía.

España no podía ser diferente a los países de su entorno: Alternativa para Alemania en el país teutón; Liga Norte en Italia, que gobierna con sus antípodas del Movimiento 5 Estrellas; el crecimiento del Partido de la Libertad en Austria, el del Frente Nacional en Francia… Todos ellos, de extrema derecha, han provocado más de un comentario preguntándose dónde estaba la extrema derecha en España. Muchos respondieron que en Ciudadanos (que últimamente le había robado muchos votantes al PP), en VOX y en el propio PP.

En las Primarias previas al XIX Congreso del PP, los militantes que quisieron y pudieron votar, menos de la décima parte de los que decían tener, eligieron en primer lugar a Soraya Sáenz de Santamaría, seguida de Pablo Casado y, alejada de los puestos de cabeza, a Dolores Cospedal. La batalla se libró en el reciente Congreso por el voto de los compromisarios entre los dos primeros, quienes, lejos de hacer caso al discurso más moderado de Soraya (y al voto mayoritario de los militantes), se decidieron por un Pablo Casado que les aseguraba una vuelta a sus esencias, un viaje a la derecha «sin complejos». Tan sin complejos ha sido el Congreso que han obviado por completo la razón por la que lo estaban celebrando: estar fuera del gobierno por el triunfo de la moción de censura presentada por el PSOE, a causa de la sentencia de la Gürtel por corrupción, y el consecuente abandono de Rajoy.

No cabe duda de que en España existe polarización política, incluso una polarización distinta, como sucede en Cataluña. No cabe duda de que la situación que se ha creado en aquella autonomía por la falta de entendimiento político entre Madrid y Barcelona ha supuesto una fuente de votos para las derechas. Votos que el nuevo presidente del PP quiere mantener cuando declara querer conectar con esa España de las banderas y los balcones, o sea, tensar más la cuerda con esas otras banderas y balcones del otro lado del Ebro. Bien distinta es la voluntad que se atisba en el nuevo gobierno de Pedro Sánchez, que va en pos del entendimiento. Está por ver si la racionalidad se impone también entre los políticos catalanes. El tiempo y el electorado decidirán en las próximas citas electorales quién lleva las riendas para conseguir el bienestar de la ciudadanía, que al final es de lo que se trata.


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