sábado, 2 de diciembre de 2017

Las consecuencias de los nacionalismos


Si “la unión hace la fuerza”, como reza el dicho popular, está claro que la separación, la desunión y la confrontación hacen todo lo contrario: provocan debilidad. Esa es la consecuencia directa de los nacionalismos o, lo que es lo mismo, de los egoísmos territoriales. Egoísmos a los que se podrían añadir otras “cualidades” como la pureza de los apellidos (más de ocho), culturales de la zona, calidad del idioma local  (no solo que se hable, sino que el tono, su musicalidad, siga los cánones), lecturas a las que se es proclive, incluso tipo de vestimenta, corte de pelo… No, no es exagerado, aunque lo parezca. Es así. Ese tipo de localismos existe en todos sitios. Piensen ustedes en la localidad más próxima, equivalente a la suya por tamaño, y cada uno opina que “ellos” son otra cosa.

Leía en un medio de ámbito nacional que el “Bréxodo” ha comenzado, en referencia a que la inmigración neta en el Reino Unido ha sufrido la mayor caída, desde que existen registros, en el año siguiente al que los británicos decidieran en referéndum abandonar la Unión Europea. Este paso referido a personas también existe en referencia a las empresas. La más sonada recientemente ha sido la EMA, la Agencia Europea del Medicamento, que tenía grandes posibilidades para haberse trasladado de Londres a Barcelona, debido al “Brexit”, y que al final ha optado por Ámsterdam, ante la creciente inseguridad creada en Cataluña por el “Procés”.  Recuérdese el abandono de miles de empresas de esa región debido a los recientes acontecimientos, provocados por los gobernantes independentistas.

No pensemos que los asuntos nacionalistas o separatistas son exclusivos de España. Pasa en otras regiones europeas. La escapada del señor Puigdemont a Bélgica ha destacado en nuestros medios de comunicación que hay separatistas flamencos. En Francia tienen a los corsos, bretones y normandos con sus historias. En Gran Bretaña, ya tuvieron su pactado referéndum para la posible separación de Escocia, pero con nacionalismos en Gales o el conflicto de Irlanda del Norte del siglo pasado. En Italia, las ricas regiones del norte, cuyos partidos Liga Norte o Movimiento Cinco Estrellas promueven independizarse del resto del país…

La UE en su conjunto debe replantearse muchos temas de presente y, sobre todo, de futuro. Sus actuales dirigentes tienen claro que los nacionalismos no caben en ese planteamiento, pues la desmembrarían y la debilitarían. Y en este mundo globalizado y competitivo, quien se para a mirarse el ombligo es sobrepasado por los demás; así que mientras en Europa (y en España) nos estamos mirando el nuestro, los mercados mundiales siguen y siguen, como el conejito de las pilas.

Publicado en:
https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/consecuencias-nacionalismos/20171202091310183647.html
http://www.lanzadigital.com/opinion/las-consecuencias-los-nacionalismos/
http://www.dclm.es/noticias/65511/las-consecuencias-de-los-nacionalismos--casimiro-pastor
http://imasinformacion.es/not/21658/las-consecuencias-de-los-nacionalismos/

lunes, 13 de noviembre de 2017

El consenso, más necesario que nunca



«Si estás ansioso, vives en el futuro; si estás deprimido, vives en el pasado; si estás en paz, vives en el presente». Lao Tse.

La otra noche un amigo me comentaba sentirse deprimido. Yo le recordé esa sentencia de Lao Tse, a la vez que le preguntaba qué pensamientos lo llevaban a ese estado. «Porque no pude disfrutar de mis hijos cuando eran pequeños», afirmó. Le recomendé pensar en lo que había hecho ese día y el día anterior y le pareció que estaba bien, que había actuado conforme a su buen hacer. Entonces lo invité a aplicar ese mismo juicio a su actuación cuarenta años antes, pues normalmente hacemos lo que creemos que es mejor dentro de nuestras posibilidades. De igual manera sucede en cualquier organización civil o política.

Llevamos tiempo pensando que la Constitución se nos ha quedado pequeña, que los «padres» que la crearon se quedaron cortos, que fueron unos consensos forzados por las circunstancias, con un ejército vigilante… Es evidente que todo es susceptible de hacerse mejor, pero tendemos a verlo más adelante, porque a toro pasado hay muy buenos toreros, como solemos decir. Es verdad que hace bastante tiempo que se debería haber empezado con los trabajos para reformar la Carta Magna, pero también es verdad que las circunstancias políticas de estos años difieren mucho de aquellas que propiciaron los consensos que alumbraron la Constitución de 1978.

Si hemos de ver la parte positiva en todo lo que está sucediendo en Cataluña, es que se ha forzado a acometer, más bien pronto que tarde, una reforma constitucional acorde con la sociedad actual. Naturalmente, ha de buscarse el mayor consenso, pues ya hemos vivido un amago de lo que nos puede acarrear el no hacer nada. Quien lleva el timón es quien tiene la responsabilidad y el deber de aunar fuerzas en aras de conseguir el mayor consenso posible, para que se tarde mucho en opinar que se podía haber hecho mejor.


Publicado en:
http://www.lanzadigital.com/opinion/consenso-mas-necesario-nunca/
http://www.dclm.es/opiniones/3482/el-consenso-mas-necesario-que-nunca
https://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/consenso-mas-necesario-nunca/20171114083155180947.html

sábado, 4 de noviembre de 2017

Igual hay que hacer cuentas


Estos días ha avisado el Banco de España de que si no se resuelve pronto la crisis catalana, el PIB español se podría reducir en hasta 2,5 puntos durante los próximos dos años. Unos 30.000 millones de menor crecimiento. En el caso concreto de Cataluña, podría pasar de suponer casi la quinta parte del PIB español a entrar en recesión. Igual hay que hacer cuentas.

¿Cuál es el valor de las decenas de miles hectáreas que han ardido en los incendios de Galicia este año y cuál es el ahorro que se ha conseguido por no haber limpiado los montes, no haber construido cortafuegos y no haber contratado suficiente personal para las brigadas anti incendios, sin contar las pérdidas humanas, que no tienen precio? Igual hay que hacer cuentas.

¿Cuál es el ahorro que ha conseguido el gobierno por haber recortado y no haber dotado de medios suficientes la lucha contra la violencia machista? En lo que va de año, han aumentado un 20% las muertes por esta lacra, acercándonos a la cincuentena. ¿Cómo se miden estas vidas perdidas en términos económicos? Igual hay que hacer cuentas.

Los recortes estructurales de 2012 provocaron el mayor éxodo de los jóvenes mejor preparados de la historia de España. Se quedaron en los países de acogida y la mayoría no se plantea aún la vuelta. Y aquí nos quedamos con el hueco que dejaron y con lo que costó su formación. ¿Qué ahorro supuso para España el que no pudieran trabajar aquí por los recortes? Igual hay que hacer cuentas.

Las distintas subidas del IVA provocaron, por una parte, un aumento de la economía sumergida y por otra, el cierre de negocios y actividades y un incremento del paro. No he encontrado datos sobre la variación real de la recaudación, comparando el antes y el después. Igual hay que hacer cuentas.

Está cuantificado el dinero que el Estado prestó para el rescate de la Banca. Está casi cuantificado el dinero que se llevaron los corruptos. Está cuantificado el dinero que había en la Bolsa de las Pensiones… Pero como diría nuestro paisano, el humorista José Mota: ¿«ande» andará?

Cuando desde Bruselas nos vuelvan a hablar de recortes y hayamos hecho todas esas cuentas y bastantes más, habrá que comunicárselo para que nos permitan hacerlo de otra manera. A lo mejor Portugal, de la que sabemos menos que de Venezuela y la tenemos al lado, nos puede servir de ejemplo de superación, con otras políticas.

http://www.dclm.es/opiniones/3467/igual-hay-que-hacer-cuentas
http://www.lanzadigital.com/opinion/igual-hay-que-hacer-cuentas/
http://imasinformacion.es/not/21411/igual-hay-que-hacer-cuentas/

Artículos posteriores relacionados:

https://elpais.com/economia/2017/11/22/actualidad/1511380581_182241.html
http://www.publico.es/sociedad/limpiar-hectarea-monte-vivo-cuesta-3500-euros-despues-incendio-6000.html



lunes, 30 de octubre de 2017

Vienen tiempos electorales


Los “rajoyólogos” (personas que estudian el comportamiento del señor Rajoy) no salen de su asombro ante la inusitada rapidez en la aplicación del artículo 155 de la CE en Cataluña y, sobre todo, por la rápida convocatoria electoral, 21 de diciembre, en dicha Comunidad Autónoma. El señor Rajoy no da puntada sin hilo, cuando la da. Si convoca autonómicas tan pronto es porque quizá tenga en mente una convocatoria electoral más amplia para finales de la primavera o comienzos del verano. Lo que sería lógico, puesto que hay en ciernes una reforma constitucional importante, y eso podría llevar a la disolución de las Cortes Generales.

Una vez resuelto el “problema catalán”, sería el momento de aparecer ante el electorado como el salvador de la unidad patria y la garantía de su continuidad. Por supuesto, mientras se soluciona la cuestión catalana, la población se mantendrá al margen de los avances judiciales en la trama Gürtel y otras tramas, que en diverso grado afectan al PP; de lo vacía que está la bolsa de las pensiones; de lo callados que están en Bruselas sobre los recortes que le exigirían al señor Rajoy si ganase… Quizá en el PP ya estén preparando este escenario.

Los partidos constitucionalistas de la oposición, y otros, pueden estar también en ello, cada uno desde su responsabilidad, pero ahora lo que toca es apoyar al gobierno en el mantenimiento de la unidad de España; naturalmente, sin plantearse cómo lo hubiera hecho el PP en caso de haber estado en la oposición. Es momento de tratar lo urgente, dejando lo importante para después. Y después lo que viene son las Generales, donde el electorado que se decida por partidos de la actual oposición valorará a los que hayan apostado con claridad por la unidad de España.

Una vez demostrado que la independencia de Cataluña era una quimera, confiemos en que la sensatez se imponga (el “seny”, como se dice en catalán) y todo este proceso inverso transcurra dentro de los cauces cívicos y democráticos normales en nuestro ámbito geográfico y político. Saldremos todos ganando, o más bien, perdiendo menos.

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miércoles, 25 de octubre de 2017

Códigos y leyes


Ha sido noticia destacada en España que el pasado domingo, día 22 de octubre, las ricas regiones italianas de Lombardía y Véneto han votado en referéndum (no vinculante) a favor de más autonomía, principalmente en temas de la gestión de sus recursos. Por cierto, la Constitución italiana permite ese tipo de refrendos, dentro de la unidad nacional, aunque al gobierno central no le haya hecho ninguna gracia. Es natural, porque el gobierno debe redistribuir los recursos entre las veinte regiones de la república italiana en un intento de equilibrar la vida de todos los nacionales. Para eso son los impuestos.

Para lo otro son los nacionalismos, las fronteras, los privilegios, los secesionismos… ¿Qué hay de izquierdas en el secesionismo? ¿De qué van los secesionistas de la CUP en Cataluña, que se dicen muy de izquierdas? Porque si es más importante la identidad nacional que la igualdad se está dando un mensaje muy distinto al de la tradicional identidad de la izquierda. Hoy son muchas las personas que están opinando en las redes sociales que el problema catalán es una revolución de la burguesía, que algunos califican de «revolución pija».

El mensaje no es solo el «España nos roba», que tanto han explotado. Hay otro subyacente y que coincide con el de la derecha tradicionalista española: unos pagamos impuestos y otros se ríen de nosotros, mientras se gastan en el bar el dinero de los planes de ayuda al empleo. Es el mismo mensaje que el de la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas en las ricas regiones del norte de Italia. Lo mismo pasa con lo que dice Alternativa para Alemania en el país teutón; en Holanda, en Francia, etc. No parece haber mucha diferencia entre lo que comunican todos los movimientos separatistas, divisores, insolidarios… Y ahí se ubica el separatismo catalán, que tanto clama por la democracia.


Estamos ante una semana crucial en la que puede (o no) resolverse la ecuación, o al menos, atisbarse una solución. Espero que lo del pueblo de Cataluña acabe bien. A lo mejor ayuda a entendernos el fijarnos en el código de la circulación; es decir, mirar a los lados antes de salir del «stop» o del «ceda el paso». Por cierto, bonita frase para dar nombre a una señal de tráfico, pues indica tener en cuenta a otros conductores, a los que se les reconoce su prioridad. ¿A que es solidario el código de la circulación? Y así los demás códigos y leyes, pues respetarlos es absolutamente necesario para poder vivir en sociedad, en armonía y en paz.

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domingo, 22 de octubre de 2017

¡Patapam!


¡Hasta aquí hemos llegado!, y el golpe en la mesa ha debido resonar hasta en las verjas que rodean el Palacio de La Moncloa. El govern y el parlament, controlados por el independentismo, se lo han puesto fácil al ejecutivo de Rajoy para que les pudiera lanzar el 155 como un misil. Y encima con el apoyo a regañadientes del PSOE, no tan unánime el del PSC porque estos están allí. El consejo extraordinario celebrado este sábado, día 21 de octubre, se ha metido de hoz y coz y lo aplica con todas sus consecuencias. No es ya solo que España no se pudiera permitir que esta situación de subversión de la Ley de leyes se prolongase, es que Europa tampoco. En ese sentido, ya se han manifestado los dirigentes de las naciones más importantes de la UE.

Ahora hemos de esperar que las reacciones en Cataluña sean civilizadas y no fuercen la aplicación de medidas de excepción, también contempladas en la propia Constitución. Esperemos que los políticos hasta ahora al cargo, no lleven a la población hacia arenas movedizas, y que actúen con altura de miras a favor de una salida digna para todos, como serían unas elecciones autonómicas cuanto antes, para que Cataluña pueda ejercer libremente su derecho al voto, con garantías. El pueblo catalán, que entre otras virtudes, tiene la del “seny” (cordura o sensatez), no siempre ha tenido suerte con sus gobernantes, como ha pasado y pasa en ámbitos más amplios.

Una vez que se reubique el vehículo y se vuelva a circular por la autovía de la Ley, se podrá hablar de más cosas. Será, tal vez, el momento de dar la amplitud necesaria a la Constitución para que todos estemos más cómodos. Será, tal vez, el momento de un referéndum constitucional. Será, tal vez, el momento de una convocatoria de elecciones generales, porque esta legislatura ya no da más de sí, con los presupuestos prorrogados, en medio de problemas territoriales, de los que Cataluña va en cabeza, pero que hay más territorios esperando a ver cómo se resuelve. Será, tal vez…

Como otras veces en la historia contemporánea, España está siendo observada desde el exterior a ver cómo soluciona sus problemas internos, que en otras ocasiones han sido precursores de problemas parecidos en ámbitos mucho más amplios. En todos sitios cuecen habas, y ya avisaba hace unos días el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de que no quería una Europa de 98 estados, porque sería ingobernable. Dicho en clara alusión a las pretensiones independentistas en otros países de nuestro entorno.

Una frase inglesa que se utiliza mucho reza wait and see, esperar y ver. Pues eso, y que se vayan resolviendo los problemas; nadie quiere otra cosa.

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http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/patapam/20171022093622177880.html
http://www.lanzadigital.com/opinion/patapam/
http://www.dclm.es/noticias/63956/patapam--casimiro-pastor-millan
http://imasinformacion.es/not/21293/-patapam-/




lunes, 16 de octubre de 2017

La Constitución como marco


«Haz las cosas difíciles mientras son fáciles y las grandes cosas mientras son pequeñas». Lao Tse.

Es cierto que hay que reformar el marco constitucional porque se nos ha quedado pequeño, y cuando lo hayamos agrandado, tendremos uno nuevo en el que cabrán más cosas. A ello se han comprometido en un plazo de seis meses los dos grandes partidos de nuestro país. Mientras se llega a ese nuevo ámbito, las reglas del juego son las que son y nadie se las puede saltar. Se habla, se dialoga, se espera y se acuerda. No es tan complicado cuando las partes quieren comunicarse, pues en este caso se emite y se recibe en la misma banda de frecuencia.

La «no-respuesta» del president Puigdemont al presidente Rajoy nos lleva a un nuevo escenario, con la activación de los plazos del desgraciadamente ya famoso artículo 155 de la Constitución. Estamos en ese punto del inicio de los conflictos en el que cada parte pone a la otra unas condiciones «sine qua non», aun a sabiendas de que no las cumplirá, arrogándose el 100% de la razón y vendiéndole a los suyos sus proezas.

Cuánto bien pueden desarrollar los buenos políticos y cuánto dolor pueden causar los malos. ¡Para que luego se les critique y se les meta a todos en el mismo saco! Los buenos trabajan para el bien común y los malos, para sí mismos y su círculo. Ahora bien, hay un tercer tipo de político; este es el más peligroso, porque es difícil prever sus movimientos y parece darle igual una opción que otra. Ejemplos de este último tipo los tenemos en ocasiones en la prensa mundial, no solo en la española, y en la historia. Los de esta estirpe suelen encontrarse en el origen de los conflictos.

Los nacionalismos nos trajeron un siglo XX con dos guerras mundiales y otras más locales. Un horror al que no debemos volver, sabiendo de esa experiencia. Pero últimamente nos encontramos con una parte de nuestras sociedades occidentales que parece no haber aprendido de la historia; el caso es que están llevando otra vez la burra al trigo. Ahí están los recientes resultados electorales en algunos países centroeuropeos, algunas manifestaciones violentas, incluso aprovechando eventos deportivos… Ahí está, en un ámbito mucho más amplio, Cataluña. ¿Adónde la están llevando unos cuantos políticos que no parecen ver más allá de sus narices?

La solución pasa, evidentemente, por la política. Hágase válido lo que pueda hacerse válido, refórmese lo reformable y haya mesura por parte de todos. Confiemos en que se imponga el sentido común y la paciencia; en que el «incendio» catalán se apague (¡lástima de los auténticos incendios en Galicia!) y puedan sentarse, dialogar y acordar soluciones plausibles para que este gran país siga siéndolo, en el contexto de la UE al que pertenecemos, y retomemos consciencia de que unidos somos más fuertes y mejores.

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