lunes, 27 de enero de 2014

¿Refundar el capitalismo?


El pasado sábado, día 25 de enero, se clausuró la celebración anual de la cumbre de Davos, foro al que el gobierno de España envió como representantes a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, al alcalde de Barcelona, Xavier Trías, y al ministro de Industria, José Manuel Soria. La delegación española fue completada con la asistencia de altos representantes del ámbito empresarial y de la banca. Además, en este foro internacional participaron un total de 2.500 personas procedentes de 100 países, de los que más de 1.500 eran responsables de grandes empresas, figurando también más de 40 jefes de Estado o de gobierno.

El Foro Económico Mundial (FEM) se celebra en la ciudad de Davos, situada en el extremo oriental de Suiza, desde 1970, año en el que comenzó como un foro económico de ámbito europeo. Personalidades y organizaciones políticas, económicas y sociales exponen en la reunión anual sus puntos de vista, así como estudios sobre economía, política, áreas sociales y culturales, de cara a tomar decisiones y elaborar estrategias que afectan a todos los países y, en definitiva, a las personas. Este año han intercambiado opiniones sobre el crecimiento económico mundial, la perspectiva financiera, las nuevas energías, la salud y el cambio climático.

Lo más relevante, según mi criterio, ha sido el informe de Oxfam Intermón. En él se denuncia el secuestro de la democracia en beneficio de las élites económicas. En España, 8 de cada 10 personas creen que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos, y es que la mitad de la renta mundial está en manos de tan sólo 85 personas. El informe exige a los líderes del FEM que tomen medidas urgentes para reducir la desigualdad que corroe los sistemas democráticos y beneficia a unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría. Además, pone en evidencia que las personas más ricas y las grandes empresas ocultan al fisco del orden de 21 billones de dólares cada año, a través de complejas redes con base en paraísos fiscales.

Otra de las conclusiones de mayor relevancia del FEM ha sido el problema del paro juvenil. En España, este paro es aún más grave, con una tasa de casi un 60%, y sin que haya razones para creer en una solución previsible a corto o medio plazo. Eso está provocando el éxodo de muchos de nuestros jóvenes mejor preparados. Recuérdese que, según la última Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de paro global ha superado en España el 26%, lo que dificulta aún más nuestra recuperación a la vez que preocupa también a los líderes mundiales. Tampoco aquí se atisban mejoras en el horizonte.

Está claro que la anunciada “refundación del capitalismo”, que se publicó en su día como la salida a la actual crisis, aún no se ha producido, sino más bien al contrario. Ignoro la autoría de la siguiente cita: “Para alcanzar nuevas metas explora nuevos caminos. Si sigues los caminos que siempre has seguido, llegarás a donde siempre has llegado”. El mensaje que transmite, bastante obvio, se puede aplicar a los diferentes ámbitos de la vida y, naturalmente, al tema que nos ocupa. La brecha, cada vez mayor entre ricos y pobres, no puede seguir de manera elástica como si no tuviera fin, pues al cabo será perjudicial para todos, incluso para los más ricos.

Publicado en:
http://www.dclm.es/opiniones.php?id=1073
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/refundar-capitalismo/20140128084659035563.html
Lanza, edición en papel, página 24 de Opinión. 28-01-2014


domingo, 19 de enero de 2014

¿Por qué está la luz tan cara?

¿Cómo es posible que, con todos esos nuevos aparatos de mayor eficiencia energética y bombillas de bajo consumo en nuestros hogares, estemos pagando tan cara la factura de la luz, incluso cuidando de no gastar más de lo necesario? Ésta es una pregunta que casi todos nos hacemos en los últimos tiempos.

Analicemos brevemente la factura: los dos conceptos más importantes son el término fijo de potencia y la energía (punta y valle). El primero es lo que pagamos según la potencia que tengamos contratada, con independencia del consumo. El gobierno fue autorizando subidas hasta alcanzar el 73% para el término fijo, durante el pasado año 2013. Con ello, hoy las compañías se aseguran unos buenos ingresos, aunque haya disminuido el consumo. El otro término se paga de acuerdo con lo que avance el contador. Ése es el precio que iba a haber subido el 11%, pero que se quedó en el 2,3% a comienzo de este año, a la espera de lo que ocurra en las próximas subastas eléctricas.

Además del 21% por IVA en la factura, se cobra un Impuesto Eléctrico que entra dentro del grupo de impuestos especiales (alcohol, tabaco, etc.). Es decir, como si el consumo de electricidad fuera un vicio o un lujo. Este impuesto se aplica al consumo y a la potencia contratada, cuyo importe se multiplica por el tipo impositivo 4,864% y por el factor de corrección, que aprueba el gobierno, ahora el 1,05113. Les invito a comprobar su factura y lo verán. Luego, hay una pequeña cantidad por el alquiler del contador.

No se explica que España sea el país con la energía más cara de Europa después de Chipre e Irlanda, que son dos islas cuando, según un balance provisional publicado por Red Eléctrica de España (REE), el año pasado fue la primera vez en la historia en la que la tecnología eólica contribuyó más a la cobertura de la demanda eléctrica anual, con un 21,1% del total. Dada su fuente, el viento, es la energía más barata de producir, y a ésta le siguió la nuclear, con un 21 %. Ambas fuentes energéticas, seguidas por la hidráulica.

En los consejos de administración de las grandes compañías de energía hay nombres conocidos que han formado parte de los gobiernos, así como antiguos altos cargos de la Administración. El máximo exponente son los ex presidentes Aznar y González, situados en los consejos de dos de las más importantes compañías del sector energético; si bien hace poco, González manifestó su intención de abandonar el Consejo al que asiste.

En los EE UU existen grupos de presión llamados lobbies, quienes tratan de influir a su favor ante la Cámara de Representantes y el gobierno. Recordarán ustedes la película Su distinguida señoría (The Distinguished Gentleman, es su título en inglés) protagonizada por Eddie Murphy, en donde se ve un lobby en plena actuación, casualmente eléctrico. En España no existen oficialmente los lobbies, pero nadie pone en duda su presencia real. Así, el eléctrico ha ejercido, o tratado de ejercer, su influencia ante los gobiernos desde que Aznar privatizó las eléctricas en el año 1997.

Alguien tendrá que tomar las medidas que procedan para que la electricidad tenga en España un precio acorde con sus costes de producción y con la realidad socio-económica del país. Lo del déficit de tarifa habrá que analizarlo con mayor detalle.

Publicado en:
http://www.clm24.es/opinion/casimiro-pastor/luz-tan-cara/20140119111012034725.html
http://lanzadigital.com/opinion/por_que_esta_la_luz_tan_cara-58978.html
http://www.dclm.es/opiniones.php?id=1066
Lanza edición papel páginas de opinión. 20-01-2013.
Artículos posteriores relacionados:
m.publico.es/502250




miércoles, 8 de enero de 2014

Movilidad exterior

Mientras pensaba yo en escribir este artículo, y en cómo lo iba a hacer, me venía a la memoria la frase, atribuida al poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956): “Primero se llevaron a los comunistas, pero a mi no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista; luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.”  Como puede deducirse, la moraleja de esta genial y conocida frase es un llamamiento a la solidaridad y a seguir los dictados de nuestra conciencia, pese a todo.

Los gobiernos suelen aprovechar la ley de acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, PGE, para colar de tapadillo alguna que otra. Era de esperar del gobierno actual alguna importante, sobre todo después de la que nos llevan metiendo, una tras otra, de pérdida de derechos en los dos años que están al frente de los destinos de las personas que habitamos el suelo patrio. Mientras estábamos entretenidos con el mazapán y el turrón, en el BOE del 26 de diciembre pasado, un ladrillo de más de 500 páginas, en la numerada como 104.817 aparece el siguiente texto:

“… A efectos del mantenimiento del derecho de las prestaciones sanitarias en las que se exija la residencia en territorio español, se entenderá que el beneficiario de dichas prestaciones tiene su residencia habitual en España aún cuando haya tenido estancias en el extranjero siempre que éstas no superen los 90 días a lo largo de cada año natural.” Es decir, que la llamada “movilidad exterior”, que calificaba la ministra Báñez para referirse a los “jóvenes aventureros” (otra calificación de la ministra) que se veían obligados a emigrar, para encontrar un trabajo que aquí no tenían, ahora quedan excluidos de nuestro sistema sanitario si pasan más de 90 días al año en el extranjero. Bueno, ellos y todos los demás en las mismas circunstancias.

Desde la oposición, el PP se quejaba de que los inmigrantes en España tuvieran derecho a las prestaciones sanitarias y que eso era un despilfarro, ahora resulta que también era un despilfarro que los españoles que vuelven, después de haber estado más de tres meses en el extranjero, sean atendidos por nuestro sistema sanitario sin tener que pagar por ello. Esto choca directamente contra el artículo 43, entre otros, de la Carta Magna y es de esperar que desde la oposición, desde el Tribunal Constitucional y desde los estamentos judiciales correspondientes, se ponga remedio a este desaguisado, antes de que la ciudadanía tenga que salir a las calles.


Al acabar esta crónica me pregunto cuál será la siguiente que nos tengan reservada y no puedo al menos que sentir desasosiego. ¿Es ese el sentimiento que pretenden nuestros gobernantes que tengamos los ciudadanos?


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