domingo, 20 de marzo de 2011

La ONU y Libia

A los aficionados a la cábala les resultará de interés la coincidencia del número 1973 de la resolución de la ONU con el año de la guerra del Yom Kipur, que dio origen a la primera gran subida del precio del crudo y a la consiguiente crisis económica producida por sus precios.

Está por ver si la resolución 1973 finalmente emitida por el Consejo de Seguridad de la ONU, tras el acuerdo alcanzado el 17 de marzo para evitar una masacre sobre la población civil insurrecta, llega a tiempo de cambiar el rumbo de la guerra civil en Libia. Imagino a muchos libios pronunciando algo parecido a: “a buenas horas mangas verdes”. Tanto China como Rusia, con derecho a veto, se abstuvieron a última hora, lo que propició que se pudiera aprobar, aun con la abstención también de Brasil, India y la sorpresa de Alemania. Tantas horas de negociación, mientras iban cayendo una tras otra las ciudades sublevadas, no parece haber sido el mejor antídoto contra Gadafi.

El prusiano Von Clausevitz dijo hace tiempo que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Una resolución de la Organización de Naciones Unidas tiene poca validez ante Gadafi si no es impuesta “manu militari”. La preponderancia militar de los Estados Unidos es más que evidente, pero ya están metidos en suficientes conflictos como para abrir un nuevo frente. Así pues, han delegado en Francia y Gran Bretaña para llevar el liderazgo militar en esta contienda, si bien también participan activamente. Lo cierto es que España también participa de manera activa, aunque en mucha menor medida.

La Ley de Defensa Nacional española exige la aprobación del Parlamento para intervenciones militares en el exterior. Por ello, el Gobierno se ha puesto al habla con los principales líderes políticos, quienes mayoritariamente le han anticipado su apoyo, para que el pleno lo haga este martes. Sorprende, pues, que la prensa próxima al principal partido de la oposición sugiera un parecido entre esta intervención y la de Irak, aun a sabiendas de estar alejados de la realidad. Nunca se hubiera opuesto mayoritariamente la población española a aquella participación de España, si la circunstancia hubiera sido la actual, es decir, bajo los auspicios de la ONU e incluso con el visto bueno de la Liga Árabe, al que también se ha unido Turquía.

Las guerras siempre empiezan con “sanas” intenciones y pensando en resolverse en muy poco tiempo, pero las carga el diablo. A ver qué pasa con esta. ¿Se va a conseguir con esta intervención que baje el precio del petróleo? Más bien creo que no en el corto y medio plazo. No sólo porque la producción libia esté bajo mínimos y quizá siga así, sino porque los famosos mercados seguirán con su escalada especulativa, multiplicando su precio. Jugando con la imaginación, a ver cuándo sale una resolución de la ONU que envíe a la aguerrida OTAN a combatir contra los especuladores en sus cuevas de Wall Street y del resto de las principales bolsas mundiales.

Publicado en: http://www.dclm.es/noticia.php?noticia=92895
Publicado en: http://www.lanzadigital.com/opinion/la_onu_y_libia-20227.html
Publicado en: Lanza de Ciudad Real, edición en papel, páginas de opinión, 21-03-2011

martes, 15 de marzo de 2011

Convulsión nuclear

El 11 de marzo se consolida como fecha de desgracias, esta vez por causas naturales, tras el terremoto sufrido en Japón. Ningún país está tan preparado como aquella nación para aguantar terremotos, que sufre casi a diario y en varias ocasiones, pero la magnitud de 9 sobre 10 en la escala de Richter como el acaecido recientemente, hace que haya sido el más grave de los últimos 140 años. Si ya el propio seismo había ocasionado sus daños, lo más grave ha sido la gigantesca ola o tsunami provocada porque el epicentro estaba localizado en el mar, cercano a la costa nordeste, y que ha engullido millares de casas. Esta ola, viajando a una velocidad aproximada de 500 km por hora, no dio tiempo a evacuar a las poblaciones próximas, aunque sí a las más alejadas.

Aún se tardará en evaluar el alcance de la tragedia, pues el número de muertos y desaparecidos se va incrementando según pasan las horas, cifrándose en más de 10.000 mientras escribo esta crónica. Un factor añadido está siendo el alcance de los daños sufridos y ocasionados por la central nuclear de Fukushima, una de las 52 existentes en Japón, que atienden las necesidades eléctricas de una población próxima a los 127 millones de habitantes, distribuidos en una superficie insular que no alcanza los 400.000 kilómetros cuadrados.

Las explosiones habidas en la central de Fukushima, así como el temor a una fusión del núcleo del reactor, han acabado por hacer que las autoridades reconozcan la gravedad del problema y decreten la evacuación de la población a un radio de 30 km, además de emitir una declaración de zona de exclusión aérea. También admiten haber centenares de personas en tratamiento hospitalario por contaminación nuclear. Debido a que los vientos reinantes están trasladando la nube tóxica hacia Tokio, recomiendan adicionalmente no salir de casa, y toda una serie de medidas sanitarias para evitar la contaminación radiactiva. Algunas noticias pronostican que en quince días la nube tóxica podría llegar a Suecia.

Lo que se conoce de esta situación más lo que se teme, y que todavía las autoridades niponas no han comunicado, ha ocasionado una reacción inmediata de los países que disponen de centrales nucleares (CC.NN.) para la producción de energía eléctrica, en diferentes sentidos. La más determinante ha sido la de la canciller alemana, Angela Merkel, quien ha decretado una moratoria de tres meses, mientras estudian con más detenimiento la seguridad en algunas de sus CC.NN. de las que habían prolongado su vida útil recientemente, incluso con paradas inmediatas de parte de ellas.

Se da la circunstancias de que la central de Fukushima es de la misma generación que la la de Cofrentes en Valencia y la de Santa María de Garoña en Burgos (cuyo cierre debía haber tenido lugar el año pasado). Naturalmente, las autoridades españolas de distintos ámbitos, desde el autonómico al nacional, están emitiendo comunicados tranquilizadores a la población española. En este sentido, la viñeta del comunicador gráfico El Roto, publicada por un periódico de ámbito nacional, presenta un dibujo con un escape de una central nuclear, mientras escribe: “tranquilos, la radiactividad no es radiactiva”.

Esta convulsión ha pillado a las fuerzas políticas españolas más representativas en plena negociación “de tapadillo” sobre si acabar con la moratoria nuclear antes o después de las elecciones generales. Rajoy ha sido el primero en hacer declaraciones, contestadas de inmediato por Marcelino Iglesias de no ser este el momento más adecuado para hacer reflexiones moderadas sobre esta materia. Cospedal se ha manifestado en el sentido de atenerse a lo que digan los técnicos sobre la seguridad de las centrales presentes y “futuras”, mientras las sustraía del debate político. Quizá no se acordaba en ese momento de que a día de hoy hay moratoria legal y la decisión sobre si mantenerla o no, es política. Dejemos a los técnicos en su ámbito y sigan los políticos en el suyo.

¿Hay alguna duda sobre la seguridad de la central de Fukushima a día 10 de marzo, emitida por los técnicos? ¿Alguien piensa que los japoneses no habían tenido en cuenta la sismicidad del lugar de construcción de esa central? ¿Hay alguna duda sobre el informe técnico de seguridad a día 25 de abril de 1986 en la central de Chernóbil? ¿Hay alguna duda sobre la seguridad de cualquier central nuclear que esté ahora mismo funcionando en el mundo? Todo gobernante que tenga en su territorio centrales de este tipo juraría sobre la Biblia la seguridad de dichas centrales. Ya sabemos que son seguras… hasta que se produce un accidente. También los aviones son el transporte más seguro del mundo, pero se caen. La diferencia es que “sólo” se matan los que van en él o si hay personas en el lugar del impacto, no salpica. Las CC.NN. tienen tres problemas básicos: sus elevados costes de financiación, pues se tarda 10 años en construir una; la seguridad, pues en caso de accidente grave puede contaminar de radiactividad amplias zonas, con letales consecuencias para la población, la flora y la fauna, y los resíduos, cuya radiactividad se mantiene durante siglos y son carísimos de almacenar.

Lo siento por aquellas personas interesadas en la producción de energía eléctrica mediante nucleares por motivos mercantilistas, aunque estén igualmuente expuestas a los riesgos, porque lo de Japón va a suponer un antes y un después para este tipo de centrales a escala planetaria.

Publicado en: http://www.dclm.es/news/120/ARTICLE/92429/2011-03-15.html
Publicado en: Lanza de Ciudad Real, edición en papel, páginas de opinión, 17-03-2011

domingo, 13 de marzo de 2011

¿Equidistancia?

El diccionario de la RAE define el término como igualdad de distancia entre varios puntos u objetos. Hay personas que piensan que al situarse con equidistancia entre diferentes opciones políticas están más cerca de la virtud, por aquello del punto medio, y de eso se valen algunos políticos cuando utilizan la táctica del calamar para ocultar sus vergüenzas (o su ausencia). De esos polvos estos lodos: “todos los políticos son iguales”. Al final no sólo quedan perjudicados los políticos que así actúan, sino toda la clase política y la sociedad en general, quien ve en aquéllos parte del problema en vez de parte de la solución.

En nuestro ámbito, apenas un 3% de la población pertenece a un partido político. Sin embargo, según la Constitución, son éstos los que se pueden presentar a las elecciones, siendo la ciudadanía quien con su voto les sitúa en el poder o en la oposición cuando llegan las respectivas citas electorales. La próxima la tenemos el día de santa Rita y santa Quiteria, el domingo 22 de mayo, fiestas patronales en algunas localidades y lugares manchegos. Ese día elegimos a quienes van a llevar las riendas en nuestros pueblos y ciudades y en nuestra Comunidad Autónoma; es decir, a nuestros gobernantes más próximos. Las nacionales o las europeas son más adelante, por más que haya quien trate de confundir.

¿Se conforma todo el mundo con participar tan sólo en el momento de la cita electoral? Realmente, no. Esa es la razón por la que hay tantas agrupaciones, desde las patronales y los sindicatos hasta todo tipo de organizaciones cívico-sociales. Por eso, lo más razonable debe de ser gobernar en coalición con la sociedad, como ya hace el presidente Barreda.

No parece que en Ciudad Real la estrella de la legislatura que acaba, gobernada por el PP, haya sido la del entendimiento con las asociaciones. ¿Quiere eso decir que en esta ciudad el asociacionismo “pase” de colaborar con el gobierno municipal? Nada más lejos de la realidad. La prueba más evidente ha sido la amplia representación de más de 200 organizaciones en la Conferencia Municipal, desarrollada por el PSOE el pasado día 12 de marzo para que su candidato, Pepe Valverde, pueda acceder a la alcaldía sabiendo lo que quiere la sociedad ciudadrealeña. Además, se ha comprometido a celebrar un “Estado de la Ciudad” cada año de la legislatura, en donde deberá responder del cumplimiento de su programa electoral ante la ciudadanía.

Esta tierra necesita de políticos fiables y honestos (no sólo que lo sean, sino que además lo parezcan), hombres y mujeres comprometidos con la gente, que la escuchen y la defiendan en cualquier ámbito, personas conocedoras de sus necesidades porque viven aquí y le dedican, por ello, todo su tiempo. Que no llame “casas colgantes” a las Casas Colgadas, ni “casas encantadas” a la Ciudad Encantada de Cuenca, por muy anecdótico que parezca, como declaró Cospedal en Fitur; ni, por supuesto, se “venda” a otros territorios en detrimento del nuestro. El trabajo desarrollado por José María Barreda a favor de Castilla-La Mancha es patente y verificable, y el de Pepe Valverde también. “Por sus frutos los conoceréis” (Mt, 7-16). ¿Cómo se puede pensar en equidistancia cuando la realidad es esta?

Publicado en: http://www.dclm.es/news/120/ARTICLE/92140/2011-03-13.html
Publicado en: Diario Lanza, edición en papel, páginas de opinión, 14-03-2011.