sábado, 27 de noviembre de 2010

Querido euro

Desde el origen de la moneda única, el primer problema serio que afectaba al euro sucedía la primavera pasada con motivo de la crisis griega. No estaba contemplada la posibilidad de una crisis de tal calibre en un país de la eurozona ni, por tanto, estaban articuladas las vías para una solución. Se hubo de improvisar a toda prisa poco antes de las elecciones alemanas en Renania del Norte-Westfalia, en donde se perdió un tiempo precioso ante la indecisión (lógica, mirando a sus electores) de Angela Merkel, lo que provocó el ataque de los mercados a Grecia, con las consecuencias consabidas.

La prensa especializada en economía llama PIGS (acrónimo de cerdos en inglés) a los países cuyas iniciales son Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain en el idioma de Shakespeare) para referirse a las citadas naciones de la eurozona. Tras la caída de Grecia, y su salvamento por la UE, le ha tocado el turno a Irlanda. Los mecanismos establecidos durante la crisis griega han venido bien ahora para atender la petición irlandesa, aunque los problemas irlandeses son diferentes a los griegos: en Irlanda es la banca la que debe ser rescatada. En Portugal el gobierno socialdemócrata llegó a un acuerdo, actualmente en entredicho, con la oposición con el fin de salvar la economía, que se encuentra en la picota por los recientes ataques de los mercados.

Y, respecto a España, no hay acuerdos con la oposición. Unas declaraciones inoportunas sembrando dudas en los mercados, o haciéndose eco de ellas, parecen haber ocasionado una caída notable del IBEX 35 y han puesto la Prima de Riesgo española en máximos históricos. Mientras el gobierno está pidiendo colaboración para salir de la crisis, la oposición tiene el mensaje único de pedir elecciones anticipadas. La situación en España es muy distinta a la de las otras economías con problemas. Los ratios de las cuentas públicas, del sistema financiero o de los desequilibrios macroeconómicos así lo confirman. En nuestro país la banca, con una participación del 95%, superó con sobresaliente las pruebas de estrés a las que fue sometida tiempo atrás. Ahora, desde la UE se le pide una mayor colaboración informativa en cuanto a sus balances en materia de riesgos inmobiliarios.

¿Quiere decirse que esté en riesgo la existencia misma del euro? Quizá eso sería posible si Alemania y Francia, verdaderas locomotoras de la zona euro, pensaran que se podrían salvar dejando de lado a las demás. Pero la hipotética situación sería catastrófica no sólo en aquellos países que cayeran, sino para las propias locomotoras, quienes serían arrastradas por el tsunami. Éste alcanzaría tal magnitud que afectaría a la economía mundial en su conjunto, de modo que no parece razonable su viabilidad.

Cuántas veces nos hemos quejado del euro por la inflación en los redondeos de los precios, sin ser así en el cobro de sueldos y pensiones. No obstante, en momentos de crisis como el actual, el euro ofrece un paraguas que no hubiéramos tenido de permanecer aislados con la peseta. Ahora es cuando se nos ocurre decir: “querido euro”.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La OTAN y su futuro

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) surgió como consecuencia de los tiempos de la llamada “Guerra Fría”, o situación en la que el mundo se dividió en dos grandes bloques de influencia político-militar: aliados liderados por los Estados Unidos o por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

El origen fue protegerse de la creciente influencia soviética, cuyas amenazas podrían acabar con apoderarse de países que no les tocaron en la cumbre de Yalta. Naturalmente, ello propició que el otro bloque, el soviético, creara en 1955 el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia, por el nombre de la ciudad en donde se firmó. Una vez más se cumplía el principio de acción reacción.

A la Alianza Atlántica, que formaron primero Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y el Reino Unido en el Tratado de Bruselas (los Estados Unidos se unirían a continuación, lo que proporcionó a la Alianza su auténtica fuerza) firmado en aquella ciudad en 1948, se le fueron sumando países a lo largo de todos estos años. España se adhirió en 1982 durante el gobierno socialista de Felipe González.

Los últimos países en sumarse a la OTAN han sido varios de aquéllos que estuvieron en su día bajo influencia soviética, como las repúblicas Bálticas, Bulgaria, Eslovenia, etcétera, hasta completar el total de 28 los países que la integran en la actualidad. Con todo ello, y desde la desintegración de la Unión Soviética en 1991, la influencia del Pacto de Varsovia se ha quedado reducida a su existencia sobre el papel, siendo aquélla la única fuerza existente en todo el Hemisferio Norte.

Así, la OTAN se ha constituido en el policía del mundo, actuando militarmente en los países en donde, según su criterio, peligraba la democracia o podían suponer una amenaza a nuestro estilo de vida occidental. Pero también sucede que, desaparecida la razón del origen de su fundación, es decir, la amenaza soviética, se había llegado a la disyuntiva de o bien propiciar su desaparición e integrar parte de sus funciones en la ONU o su refundación y adaptación a los nuevos tiempos.

En la reunión de Lisboa, que ha terminado este domingo, día 21 de noviembre, se ha optado por su adaptación. Aunque el nombre seguirá siendo el mismo, habrá variaciones sustanciales en la nueva OTAN y sus funciones con la conocida hasta ahora. Los nuevos tiempos ya no requieren unos gastos tan desorbitados en armamento, pues el sinsentido que supuso la escalada militar de los bloques de la Guerra Fría no tiene cabida en estos momentos. Ahora el enemigo es otro. Según la Doctrina Estratégica aprobada en Lisboa, las nuevas amenazas tienen que ver con el terrorismo internacional encabezado por Al Qaeda (La Base), el crimen organizado, la trata de seres humanos…

Se cifra en una treintena los países que tienen o estén en posibilidad de llegar a tener armas nucleares y que puedan suponer una amenaza para el mundo o para alguno de los países de la Alianza. El reforzamiento y ampliación del escudo antimisiles, al que se suma ahora Rusia, supondrá un incremento del gasto militar, pero ese gasto se verá reducido en otras partidas. Se enfatiza el artículo quinto del Tratado (cualquier país atacado por un tercero, supondrá un ataque a todos los países integrantes de la OTAN) y se arrogan el derecho del “ataque preventivo” en cualquier parte del mundo que se considere una amenaza. Por ello, el secretario general, el danés Anders Fogh Rasmussen, asegura que el nuevo concepto estratégico no es una simple declaración de principios, sino un plan de acciones que será aplicado de forma rigurosa.

Pero ahora ya hay amenazas que no cuestan tanto a un hipotético enemigo, como son los ciber ataques. Con una red de ordenadores debidamente manejados se puede paralizar la economía mundial. Un hacker puede alterar el sistema de defensa de los Estados Unidos, ¿recuerdan la película Juegos de Guerra? Se pueden atacar los suministros de energía o de agua a cualquier gran población. Las autopistas de la energía (grandes oleoductos y gasoductos) que vienen de oriente a occidente son también objetivos a proteger.

La nueva amenaza para occidente ya no es el enfrentamiento clásico en el que dos ejércitos se iban al campo y se disparaban. El nuevo enemigo es más bien un terrorista y el enemigo de éste es la población civil. Así pues, la nueva OTAN será como el cirujano que ataja el mal cortando una parte del cuerpo. Habría que establecer, siguiendo el símil de la medicina, tratamientos adecuados previos para no tener que llegar a esos extremos y que ese cuerpo funcione con normalidad. Los miedos, hasta cierto nivel, actúan de manera preventiva, pero superados ciertos umbrales paralizan y se convierten ellos mismos en nuestro peor enemigo.

Publicado en: http://www.dclm.es/news/120/ARTICLE/81869/2010-11-21.html
Publicado en la edición en papel de Lanza de Ciudad Real, Opinión, pag. 32. 23-11-10

sábado, 13 de noviembre de 2010

Saharauis, ¿el pueblo olvidado?

El pueblo español no es indiferente a lo que está sucediendo en el Sahara (ahí están algunas manifestaciones), en donde las fuerzas marroquíes están ejerciendo una represión brutal contra los saharauis de origen. El asunto comenzó con el asentamiento de miles de civiles en un campamento en las cercanías de El Aaiún. La procedencia de esas personas puede ser mayoritariamente de los campamentos situados en las cercanías de la ciudad argelina de Tinduf, próxima a la frontera con el Sahara, donde llevan treinta y cinco años asentados aquellos saharauis que huyeron tras la toma de su territorio por Marruecos, una vez dejado por España.

Con una población actual estimada en torno a las 155.000 personas en los campamentos de refugiados de Tinduf, van siendo cada vez menos los que recuerdan directamente su procedencia, por ley de vida. Viven gracias a la ayuda internacional, soportando las inclemencias del desierto que los rodea; ayuda a la que no es ajena la Diputación de Ciudad Real, con su presidente Nemesio de Lara a la cabeza. Cada año, son varios los estudiantes de último año de Magisterio en Ciudad Real quienes deciden hacer las prácticas en aquellos campamentos y regresan con lo puesto, pues luego de ser tan bien acogidos por aquellas personas que comparten con ellos hasta lo que no tienen, deciden dejarles gustosamente todas sus pertenencias. También cada año son acogidos por familias manchegas numerosos niños y niñas saharauis con quienes pasan unas siempre gratas vacaciones.

En el momento de escribir estas líneas ignoro de dónde salió la idea de establecerse en el campamento de El Aaiún, si ha procedido de Argelia o han sido los dirigentes de la llamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) u otra procedencia, quizá con el objetivo de presionar a ver si de una vez se celebra el referéndum de autodeterminación que la ONU resolvió debía de haber tenido lugar en 1992. Lo cierto es que han provocado las iras del gobierno marroquí y, tras unos días de cierta permisividad, han atacado por tierra y aire a esos hombres, mujeres y niños con dureza, destruyendo el campamento. Fuentes oficiales hablan de dos policías muertos mientras que los saharauis cifran en decenas sus muertos y en millares los heridos y los detenidos por las fuerzas marroquíes. Estas cifras son difíciles de confirmar, pues el apagón informativo impuesto por Marruecos impide que trascienda información fidedigna alguna. De hecho un grupo de tres periodistas de la SER, encabezados por la prestigiosa Àngels Barceló, ha sido recientemente expulsado tras ser tratados sin mucho miramiento por la policía de El Aaiún. En el avión con el que iban a volar hacia Las Palmas, viajaba un nutrido grupo de periodistas españoles a los que no les permitieron ni bajarse y hubieron de volverse sin poder hacer su trabajo.

De momento, poco se conoce sobre trabajo diplomático que España está desplegando con el vecino del Sur, pues son muchos los intereses que parecen haber para que las relaciones entre ambos países se mantengan estables. Pero, a lo mejor ha llegado el momento de replantearse por completo las relaciones con Marruecos, no sólo desde España sino en el conjunto de la Unión Europea. No podemos caer en la hipocresía de las buenas relaciones comerciales, policiales y de otros ámbitos y dejarnos por el camino los más elementales derechos.

Publicado en: http://www.dclm.es/news/120/ARTICLE/81102/2010-11-14.html