lunes, 14 de junio de 2010

Cortes y recortes

Las recientes medidas anunciadas por el Gobierno para luchar contra la crisis, tales como reducir un 5% el sueldo de los funcionarios o que sólo se incrementen las pensiones mínimas y las no contributivas para 2011, se pueden calificar de muchas maneras, pero desde luego son impopulares, arriesgadas, incompletas y necesarias.

En primer lugar, estas medidas son impopulares debido la sensibilidad social de los colectivos afectados, pero están en la nómina de lo que puede controlar directamente el Gobierno; en segundo lugar, son arriesgadas porque el Partido Socialista se expone claramente a perder votos, como ya están demostrando recientes encuestas publicadas por la prensa nacional; son incompletas, ya que en el binomio banca-sociedad se cargan las tintas sobre un solo término y eso está lejos de ser justo; y, finalmente, son necesarias puesto que se había de dar una respuesta inmediata a las exigencias de Bruselas en la reducción del déficit y salvar a España de los ataques de los llamados mercados, que no son otra cosa que tiburones financieros que quieren aún más de cuanto poseen a costa de los más débiles, se podría decir que son lo diametralmente opuesto a una ONG. Además, deberían alcanzarse acuerdos en el ámbito de la UE para establecer “cortafuegos” legales a la actuación de los mercados.

En la UE, a la cual pertenecemos, no hay ningún acontecimiento económico aislado. Todos los países integrantes estamos interconectados de tal manera que lo que le sucede a cualquiera de sus miembros, antes o después y en mayor o menor medida, nos afecta a todos. Tardaron más días de los necesarios en tomar las decisiones de ayuda cuantificada a Grecia, en percatarse de que ayudando a ese país nos estamos ayudando a nosotros mismos, pues una caída de Grecia hubiera tenido un efecto dominó que habría puesto en serio peligro la supervivencia del euro. Puede que la tardanza fuera a consecuencia de la proximidad de las elecciones que se iban a celebrar en la región alemana de Renania del Norte-Westfalia. Es natural que Angela Merkel tuviera miedo de perderlas si tomaba decisiones favorables a la ayuda a Grecia, como así fue, pero ahí ha demostrado ser una gran estadista y no sólo política; ahí es donde se nota el temple de las personas que están al servicio de los demás. Lo que no vieron sus votantes fue el efecto boomerang de la ayuda a Grecia en sentido positivo para ellos. Cosas de las elecciones.

Otras naciones pertenecientes a la UE están anunciando medidas de recortes similares a las adoptadas por España, teniendo gobiernos de distintas tendencias. Cuando leo noticias en las que la oposición apoya a su gobierno, en un gesto patriótico para alcanzar acuerdos de gobernabilidad y sacar su país adelante, no dejo de sentir cierta envidia al compararlos con lo que sucede en el nuestro, en donde ante cualquier petición de pacto la respuesta final suele ser un corte (para no enumerar aquí la lista de los desacuerdos recurro a la memoria del lector). De todas formas, el PP puede aplicar sus recetas económicas en aquellas Comunidades en las que gobierna, pues mientras que las decisiones del Gobierno de España afectan en el orden de un 20% a la economía, las Comunidades disponen sobre el 35% del poder de influencia. Sin embargo, las Comunidades de Madrid y Valencia, ambas gobernadas por el PP, figuran entre las más endeudadas de España.

La situación actual ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de establecer una coordinación económica central para toda la UE, con poder ejecutivo autónomo. Para ello, los Estados miembros deberían ceder más soberanía en ese ámbito. Si queremos ser una Unión Europea real y efectiva debemos caminar por esa senda, así se conseguiría evitar retrasos en la toma de decisiones como la sucedida con Grecia. Lo que hemos de tener claro es que deberemos ser cada vez un poco menos españoles, o italianos, o ingleses o franceses, etcétera, para ser más europeos. Es la única manera de que esto funcione, pues los tiburones están ojo avizor a ver dónde hincan el diente y ellos sí que son internacionales.


Publicado en www.dclm.es

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